El Banco Central de la República Argentina (BCRA) presentó en diciembre un nuevo enfoque dentro de su programa monetario y cambiario, con la finalidad de fortalecer la acumulación de reservas para el año 2026. Las estimaciones oficiales prevén una remonetización a través de la compra de divisas por un total aproximado de 10.000 millones de dólares. Aunque en un principio el mercado mostró cierta desconfianza ante este anuncio, diversos factores facilitaron una acumulación notable en un periodo que, en teoría, podría haber presentado dificultades: una demanda estacionalmente baja de pesos y un incremento en la salida de divisas debido al turismo. Es fundamental analizar qué modificaciones se han producido en la dinámica de los flujos financieros.

Un aspecto clave ha sido la debilidad del dólar a nivel global. El índice DXY, que mide el valor del dólar frente a una canasta de divisas, ha caído desde aproximadamente 110 a comienzos de 2025, situándose alrededor de 97. Este cambio ha tenido un impacto significativo en los precios relativos del sistema financiero global, lo que beneficia a los países exportadores de commodities al mejorar sus términos de intercambio, alivia la carga de deuda en moneda extranjera y fomenta la entrada de capital en economías emergentes. Esta tendencia no es solo producto del mercado; incluso el expresidente Donald Trump ha manifestado su preferencia por un dólar más débil para mantener la competitividad industrial de Estados Unidos, lo que contribuye a un entorno favorable para la valorización de commodities y la apreciación de monedas emergentes.

Otro factor destacado ha sido el récord en la colocación de obligaciones negociables y deuda provincial. Las emisiones en dólares se han convertido en una fuente importante de divisas al inicio del año, registrándose en enero colocaciones corporativas cercanas a 2.000 millones de dólares, además de una emisión de la provincia de Córdoba por 800 millones de dólares a una tasa anual del 9,6%, totalizando cerca de 2.700 millones de dólares. Este flujo de capital ha permitido al BCRA intervenir en el mercado sin generar presiones al alza significativas sobre el tipo de cambio. Por último, la expansión del crédito en dólares ha sido notable; entre enero y principios de febrero, el stock de crédito bancario en moneda extranjera para el sector privado creció más de 1.270 millones de dólares, un monto similar al de las compras acumuladas por el BCRA en el mismo periodo, lo cual refuerza la acumulación de reservas.