La industria de la carne en Argentina se encuentra en una situación crítica, y el frigorífico ArreBeef, situado en Pérez Millán, en el partido de Ramallo, ha tomado la decisión de suspender a aproximadamente 400 operarios debido a la disminución de su actividad. Esta medida no implica despidos directos, sino que se refiere a la interrupción de la contratación de personal a través de agencias laborales, una práctica común en el sector que permite ajustar la fuerza laboral en función de la producción.

Fuentes del sector han indicado que, en las últimas semanas, ArreBeef ha visto una notable reducción en su capacidad de faena, disminuyendo de unas 1.500 cabezas diarias a tan solo entre 850 y 900. Esta caída representa un ajuste cercano al 40% en la actividad del frigorífico, afectando gravemente la operación de una empresa que depende en gran medida de las exportaciones. La situación se complica aún más por el aumento en el precio del ganado y un tipo de cambio que no favorece a los frigoríficos que buscan vender al exterior.

El contexto de crisis en la industria se agrava con la disminución general de la faena nacional, que en febrero alcanzó las 924.000 cabezas, marcando una caída del 9% en comparación con enero y del 11% respecto al mismo mes del año anterior. Este panorama se enmarca en un ciclo de tensión que incluye conflictos laborales y cierres de plantas, como el caso del frigorífico Ganadera San Roque, que decidió cerrar su planta en Morón, resultando en 140 despidos. La situación de ArreBeef es un claro reflejo de los desafíos que enfrenta la industria frigorífica en el país.