En un reciente anuncio, el Gobierno argentino destacó el potencial del país para relanzar la producción de uranio, un mineral que podría generar ingresos significativos para la economía nacional. Durante una conferencia de prensa, el vocero presidencial Adrián Ravier informó que se han identificado 35.000 toneladas de uranio en el territorio argentino, y se estima que podrían existir entre 100.000 y 200.000 toneladas adicionales aún por descubrir. Esta reactivación del sector minero podría representar un valor de exportación cercano a los 40.000 millones de dólares, solo considerando los recursos naturales, sin incluir las cadenas de valor asociadas.
La historia de la producción de uranio en Argentina se remonta a 1975, cuando la mina de Sierra Pintada, ubicada en Mendoza, comenzó su actividad. Sin embargo, la extracción se detuvo en 1997 debido a los altos costos operativos y la caída del precio internacional del uranio durante la gestión de Carlos Menem. Hasta ese momento, la mina había producido aproximadamente 1.600 toneladas de uranio, lo que representó cerca del 20 % del recurso total estimado en el yacimiento, considerado el depósito más grande del país.
En la actualidad, la Secretaría de Minería de Argentina tiene en su haber una cartera de 21 proyectos relacionados con la minería de uranio, aunque ninguno se encuentra en fase de producción. Las provincias involucradas en estos proyectos son Chubut, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Salta y Santa Cruz. Entre los emprendimientos más prometedores se encuentran el proyecto Laguna Salada, desarrollado por la minera canadiense Jaguar Uranium, y el proyecto Ivana-Amarillo Grande, una iniciativa de Ivana Minerals que cuenta con el respaldo de la empresa canadiense Blue Sky Uranium y la Corporación América de Argentina.
El anuncio de Ravier también incluyó información sobre un nuevo proyecto de generación nuclear. La empresa Meitner Energy, con inversiones tanto argentinas como estadounidenses, ha presentado una propuesta para construir un reactor nuclear modular, con una inversión estimada en 1.200 millones de dólares. Esta iniciativa será evaluada bajo el nuevo Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones, conocido como 'súper RIGI', que actualmente se discute en el Parlamento argentino. Ravier destacó que esta inversión podría marcar un hito en el sector energético del país.
El reactor propuesto, denominado ACR-300, tendría una capacidad aproximada de 300 megavatios eléctricos y se construiría en el complejo Atucha, en la localidad bonaerense de Lima, donde ya funcionan dos de las tres centrales nucleares que existen en Argentina. Se espera que este proyecto no solo aporte a la generación de energía, sino que también impulse el desarrollo de la industria nuclear nacional, siendo el primer reactor financiado al 100 % con capital privado.
Esta reactivación del sector uranífero y el impulso a la energía nuclear se presentan en un contexto donde la demanda de energías limpias y sostenibles es cada vez más urgente a nivel global. Argentina, con sus vastos recursos naturales y su potencial en el ámbito nuclear, podría posicionarse como un jugador clave en el mercado internacional de uranio, contribuyendo a la diversificación de su economía y a la reducción de su dependencia de combustibles fósiles. La combinación de estos factores podría resultar en un panorama favorable para la inversión y el desarrollo económico en el país.



