La disminución en la tasa de natalidad y el envejecimiento de la población, fenómenos que antes se asociaban a naciones desarrolladas, han cobrado relevancia en Argentina. Según recientes estadísticas del Ministerio de Salud, los nacimientos han caído casi a la mitad en la última década, evidenciando un cambio demográfico significativo en el país.

Este fenómeno no es nuevo, ya que según Rafael Rofman, investigador de CIPPEC, se remonta a finales del siglo XIX, cuando se comenzaron a observar descensos en la fecundidad y la mortalidad. Sin embargo, Rofman destaca que el proceso en Argentina ha sido irregular, caracterizado por cambios abruptos en lugar de una tendencia gradual, como ocurre en otros países. Esta particularidad sugiere que las proyecciones basadas únicamente en datos recientes pueden resultar engañosas.

Por otro lado, Agustina Bendersky, socióloga del centro de estudios Fundar, señala que la baja de natalidad es resultado de múltiples factores. Destaca la importancia de políticas que empoderan a las mujeres para decidir sobre la maternidad y un cambio en su rol en la sociedad. A pesar de la caída en la tasa de natalidad, el incremento en la esperanza de vida asegura que la población argentina continuará creciendo, aunque a un ritmo más lento, lo que se interpreta como una tendencia alentadora para el futuro del país.