El riesgo país de Argentina ha experimentado una notable disminución, alcanzando esta semana un nuevo mínimo de 437 puntos básicos, la cifra más baja desde mayo de 2018. Este dato es significativo no sólo desde una perspectiva histórica, sino también en el contexto regional, ya que permite ubicar al país en el mapa del riesgo soberano en América Latina. Esta posición es crucial para evaluar la confianza que los inversores internacionales tienen en la economía argentina, en comparación con otros países de la región.
De acuerdo con el índice de riesgo país elaborado por JP Morgan, Argentina se encuentra en el puesto 19 de un total de 21 naciones evaluadas en América Latina y el Caribe. Los países que lideran el ranking son Uruguay, con 63 puntos básicos; Chile, con 83; y Paraguay, con 103 puntos. Estos tres países son reconocidos por generar un alto grado de confianza en los mercados financieros, lo que se traduce en menores costos de financiamiento y un ambiente más favorable para las inversiones.
En el otro extremo de la tabla, Venezuela se encuentra en una situación crítica, registrando un alarmante nivel de riesgo país de 5.884 puntos, lo que la coloca en una categoría completamente alejada del resto de las naciones. Belice y Bolivia le siguen con 1.207 y 539 puntos, respectivamente. Así, Argentina, con sus 437 puntos, se sitúa un escalón por encima de Bolivia y a cuatro posiciones de alcanzar el último puesto en el ranking.
A nivel regional, el promedio de riesgo país en América Latina es de 248 puntos básicos, lo que pone de manifiesto que Argentina aún opera con una prima de riesgo considerablemente superior a la media, superándola por 189 puntos. Esto indica que, a pesar de la reciente mejora, el país todavía enfrenta desafíos significativos para alinearse con el promedio regional. Para ello, Argentina debería reducir su riesgo país en casi 190 puntos para alcanzar esa media, y en 50 puntos para superar a Ecuador, que actualmente ocupa el puesto 18 con 387 puntos.
El descenso del riesgo país argentino se sustenta en una serie de factores identificados por los analistas del mercado. Uno de los elementos más destacados ha sido la reciente mejora en la calificación crediticia otorgada por Standard & Poor’s, que elevó la nota de la deuda soberana del país a “B-”, igualando la calificación previamente otorgada por Fitch. Este upgrade es interpretado como un reconocimiento a la acumulación de reservas, la mejora en las cuentas fiscales y las reformas implementadas por el Gobierno.
Marcos Montero, Sales Trader en Balanz, resaltó que la mejora del riesgo país se apoya en tres pilares fundamentales: el equilibrio fiscal logrado, la capacidad del Gobierno para refinanciar vencimientos de deuda y el aumento en las reservas internacionales. Según su análisis, el Banco Central ha acumulado más de 10.200 millones de dólares en compras netas desde el inicio de 2026, lo que representa un avance significativo en la estabilidad económica del país. Este contexto no solo tiene repercusiones en la percepción internacional, sino que también puede abrir las puertas a un mayor flujo de inversiones, dado que con dos de las tres principales agencias de calificación posicionando a Argentina en “B-”, el país se encuentra en una situación más favorable para atraer fondos institucionales.
En conclusión, aunque la reciente disminución en el riesgo país de Argentina es un avance positivo, es fundamental no perder de vista la necesidad de continuar trabajando en la estabilidad económica y en la implementación de políticas que fortalezcan la confianza de los inversores. La competencia en el ranking de riesgo soberano es feroz, y el país deberá esforzarse por mantener esta tendencia a la baja si desea mejorar su posición en el contexto regional y global.



