Después de un prolongado proceso de seis años lleno de trámites y evaluaciones, la Comisión de Evaluación Ambiental (COEVA) de la Región de Valparaíso ha dado su aprobación unánime al proyecto del Puerto Exterior de San Antonio. Esta iniciativa, que se erige como la mayor obra portuaria en la historia de Chile, contempla un inversión público-privada que asciende a USD 4.450 millones, de los cuales USD 1.950 millones serán aportados por el Estado. La aprobación de la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) es un paso crucial que permitirá a la Empresa Portuaria San Antonio (EPSA) iniciar la construcción de un molo de abrigo de 4 kilómetros, así como la creación de dos nuevos terminales y diversas infraestructuras que duplicarán la capacidad de transferencia de carga del actual puerto.
El largo camino hacia esta aprobación se ha caracterizado por un exhaustivo proceso de consulta indígena y varias instancias de participación ciudadana. Estas etapas no solo permitieron que la comunidad expresara sus inquietudes, sino que también contribuyeron a perfeccionar el diseño del proyecto y a optimizar las medidas ambientales necesarias para asegurar que el desarrollo portuario sea compatible con el entorno. Fernando Gajardo, gerente general de Puerto San Antonio, destacó que esta decisión no solo representa un avance para la infraestructura marítima del país, sino que también refleja la sólida base técnica y ambiental sobre la que se sustenta el proyecto.
El delegado presidencial de la Región de Valparaíso, Manuel Millones, enfatizó la importancia de este logro, señalando que el proceso de tramitación, aunque largo y complejo, fue abordado con responsabilidad. A lo largo de los años, se resolvieron diversas dificultades y se tomaron en cuenta las preocupaciones de la comunidad, lo cual fue clave para alcanzar esta aprobación unánime. Millones destacó que el Servicio de Evaluación Ambiental desempeñó un papel fundamental al incorporar las inquietudes de los ciudadanos en el proceso de evaluación.
En el contexto local, el alcalde de San Antonio, Omar Vera, manifestó su entusiasmo por el impacto que tendrá el megapuerto en el desarrollo de la comuna y la región. Según Vera, esta obra no solo impulsará el crecimiento económico, sino que también generará un cambio territorial significativo. El puerto está llamado a convertirse en un eje central para la competitividad del comercio exterior chileno, contribuyendo a que el país mantenga un lugar destacado en el mercado global.
Desde EPSA, se ha comunicado que la construcción y operación del megapuerto generará alrededor de cuatro mil empleos directos, lo que representa una oportunidad importante para la comunidad local. Además, el aumento del calado del puerto permitirá la recepción simultánea de hasta ocho buques de 400 metros, lo que posicionará a San Antonio como un punto estratégico en la logística marítima mundial. Esta capacidad es crucial para satisfacer la creciente demanda del comercio internacional y mejorar la eficiencia en la transferencia de mercancías.
En cuanto a los compromisos ambientales, la empresa ha anunciado la creación del Parque Lagunas de Llolleo, una medida destinada a proteger un humedal que alberga una rica biodiversidad de aves acuáticas. Entre las iniciativas para mitigar el impacto ambiental se incluyen barreras físicas y acústicas, así como un sistema de iluminación controlada, lo que permitirá equilibrar el desarrollo portuario con la preservación del entorno natural. Estas acciones son fundamentales para asegurar que el crecimiento económico no comprometa la salud de los ecosistemas locales, un aspecto cada vez más valorado en el contexto de la sostenibilidad.



