En el contexto actual de la economía argentina, el acceso al crédito se ha convertido en un pilar fundamental para el consumo de un número creciente de familias que anteriormente no tenían la posibilidad de financiarse a través de canales formales. Un estudio reciente llevado a cabo por la consultora Focus Market, que abarcó a 2.670 hogares, junto con datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec y estadísticas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), revela un panorama detallado sobre el endeudamiento en el país. Este análisis no solo distingue entre la deuda bancaria y la no bancaria, sino que también examina la evolución de la morosidad en diferentes productos financieros durante el 2025 y a comienzos de 2026.
Actualmente, la deuda total de los hogares argentinos supera los $39 billones, de los cuales $32,1 billones corresponden a créditos de entidades bancarias y $6,9 billones a otras fuentes de financiamiento. Es importante destacar que la diferencia en los montos promedio de deuda por hogar es notable. Mientras que la deuda bancaria promedio asciende a $5.702.809, la deuda no bancaria se sitúa en $1.149.431, lo que evidencia una clara disparidad en el tipo de financiamiento al que acceden los argentinos.
El análisis de la composición y evolución del endeudamiento familiar muestra un cambio significativo en el patrón de financiamiento. En 2023, el 41,3% de los hogares contaba con deudas bancarias, en comparación con un 82,6% que tenía algún tipo de deuda no bancaria. Sin embargo, al llegar a 2025, estos porcentajes se modificaron a 47,9% y 61,6%, respectivamente. Para 2026, la tendencia se acentuó aún más, alcanzando un 55,1% de hogares con deuda bancaria, mientras que la deuda no bancaria disminuyó al 59%. La brecha que en 2023 superaba los 40 puntos porcentuales a favor de la deuda informal se redujo a menos de 4 puntos, lo que marca una reversión en la dinámica del endeudamiento de las familias argentinas.
Según el BCRA, el stock de préstamos al sector privado llegó a representar el 13,6% del Producto Bruto Interno (PBI) en enero de 2026, más del doble del 5,2% que se registraba cuando Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023. Esto indica que, en términos volumétricos, el crédito ha experimentado un crecimiento notable en los últimos dos años, destacando el financiamiento destinado a los hogares como un motor clave de este aumento.
El factor principal detrás de esta expansión del crédito se debe a la menor absorción de recursos por parte del Estado, lo que ha permitido liberar capacidad prestable del sistema financiero hacia el sector privado. Además, la desaceleración de la inflación y una mayor previsibilidad en el entorno económico han contribuido a generar confianza tanto en los hogares como en las entidades financieras. Este clima de confianza ha facilitado que más familias opten por créditos bancarios en lugar de recurrir a financiamiento informal.
No obstante, el aumento en el acceso al crédito no es el único aspecto a considerar: también es crucial evaluar los montos de deuda involucrados. En enero de 2026, el stock de deuda bancaria ascendía a 3,46 salarios promedio del sector registrado, de acuerdo con la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte). En 2025, ese promedio era de $4.660.549, lo que pone de relieve que, aunque más familias están accediendo al crédito bancario, los montos en juego son sustanciales y deben ser gestionados con cuidado para evitar caer en un ciclo de sobreendeudamiento.



