El mercado cambiario argentino experimentó importantes movimientos en mayo, con un elevado volumen de operaciones que alcanzó los USD 719,9 millones en el segmento de contado. Este contexto de alta actividad provocó una leve disminución del valor del dólar mayorista, que se ubicó en 1.408 pesos, evidenciando una baja de 2 pesos o 0,1%. Este comportamiento sugiere que, a pesar de las intervenciones del Banco Central, el tipo de cambio continúa enfrentando presiones en un entorno económico caracterizado por la inflación y la incertidumbre.
Durante la última semana de mayo, el tipo de cambio oficial cerró con un incremento de 5 pesos, lo que representa un 0,4% de aumento. A lo largo de todo el mes, el dólar mayorista acumuló una subida de 17 pesos, equivalente a un 1,2%. Sin embargo, al evaluar el desempeño de este año, se observa que el dólar ha experimentado una contracción de 47 pesos, reflejando una caída del 3,2%. Este descenso es indicativo de la efectividad de las políticas del Banco Central, aunque también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de esta estabilidad cambiaria en el futuro.
El Banco Central anunció que la banda superior del régimen cambiario se situó en 1.757,34 pesos, lo que significa que el dólar se encuentra a 349,34 pesos o un 24,8% de ese umbral teórico. Esta situación permite deducir que, a pesar de la leve presión a la baja, el tipo de cambio oficial sigue siendo monitoreado de cerca por las autoridades, que buscan evitar desbordes en el mercado cambiario. En este sentido, las intervenciones del BCRA han sido cruciales para contener la volatilidad del dólar en un contexto de alta inflación.
A medida que avanza el año, las proyecciones de inflación continúan preocupando. Se estima que la inflación acumulada en los primeros cinco meses de 2026 ronda entre el 14% y el 15%, lo que implica que el dólar ha perdido valor en términos reales en un porcentaje cercano al 18%. Esto plantea un desafío significativo para la economía, que debe lidiar con un entorno inflacionario que afecta el poder adquisitivo de los ciudadanos y la dinámica del mercado cambiario.
En el segmento minorista, el dólar se mantuvo estable en 1.430 pesos para la venta, de acuerdo con la referencia del Banco Nación. Durante la última semana, este tipo de cambio subió 5 pesos, lo que representa un incremento del 0,4%, mientras que en el último mes se registró un aumento de 20 pesos, es decir, un 1,4%. En las entidades financieras, el dólar se negoció a un promedio de 1.431,57 pesos para la venta y 1.380,10 pesos para la compra, reflejando la tendencia de moderada volatilidad que caracteriza al mercado.
Por su parte, el dólar blue concluyó la semana en 1.430 pesos, con un incremento de 5 pesos en relación al viernes anterior. Durante mayo, el dólar informal experimentó un aumento de 30 pesos, lo que equivale a un 2,1%. Este comportamiento del dólar blue pone de manifiesto la divergencia entre el tipo de cambio oficial y el informal, que puede ser un reflejo de la percepción de riesgo en el mercado y las expectativas económicas de los agentes económicos.
Expertos como Gustavo Ber, economista del Estudio Ber, han señalado que las intensas compras del Banco Central, que ya han alcanzado casi USD 10.000 millones, han contribuido a estabilizar el dólar mayorista en torno a los 1.410 pesos. Sin embargo, esta calma cambiaria, junto con tasas de interés en pesos relativamente tranquilas, podría estar generando un ambiente propicio para la reactivación del crédito, un elemento fundamental para impulsar la actividad económica y el consumo en el país. En este contexto, la consultora Adcap Grupo Financiero ha destacado la existencia de un exceso de liquidez tanto en dólares como en pesos, lo que podría influir en la dinámica del mercado cambiario en los próximos meses.
A pesar de la aparente estabilidad, un informe de la consultora Qualy advirtió que la economía nacional aún se encuentra sujeta a variables cuya sostenibilidad no está garantizada. La disponibilidad de divisas sigue dependiendo de factores clave, como la liquidación de la cosecha agrícola, lo que sugiere que el futuro del mercado cambiario argentino seguirá siendo incierto y estará sujeto a fluctuaciones en función de la evolución de la economía global y local.


