La trayectoria de Alfajores Baltazar S.A., conocida por su línea de alfajores Alfa Pampa, se presenta como un ejemplo paradigmático de cómo una pequeña y prometedora empresa puede enfrentar adversidades económicas insospechadas. Fundada en 2011 por Mariano Bonaventura y Sebastián Espina, la compañía inició su recorrido con una inversión modesta de 60.000 dólares, lo que le permitió posicionarse en un mercado altamente competitivo, dominado por gigantes de la industria. A lo largo de los años, logró incrementar su producción a casi un millón de alfajores al mes y expandir su distribución a más de 260 localidades en Argentina, además de incursionar en mercados internacionales como Estados Unidos y Nueva Zelanda.

Sin embargo, el panorama que rodea a la empresa ha cambiado drásticamente en los últimos meses. Recientemente, el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 27 declaró el concurso preventivo de Alfajores Baltazar S.A., marcando un punto de inflexión en su historia. La decisión fue tomada tras el reconocimiento por parte de la propia compañía de que enfrentaba una grave crisis financiera, caracterizada por una caída del consumo, un aumento significativo en su endeudamiento y la pérdida de capital de trabajo, lo que resultó en una situación de cesación de pagos.

El proceso concursal fue formalmente iniciado el 25 de junio, y según el edicto publicado en el Boletín Oficial, los acreedores tendrán hasta el 9 de octubre para presentar la verificación de sus créditos. La sindicatura deberá presentar un informe individual el 25 de noviembre y un informe general en febrero de 2027, lo que plantea un largo camino para la resolución de la situación financiera de la empresa. Este procedimiento legal refleja la severidad de la crisis que atraviesa la firma, que parecía estar en una trayectoria ascendente hasta hace poco.

El contraste entre las proyecciones optimistas de la empresa y la realidad de sus balances financieros es alarmante. En diciembre de 2022, Bonaventura anunciaba que Alfa Pampa tenía como objetivo alcanzar una facturación de 4.000 millones de pesos para 2026, respaldada por un plan de inversiones de 500 millones destinado a modernizar la producción y diversificar la oferta de productos. Sin embargo, a pesar de estos planes ambiciosos, el desempeño de la firma en 2025 mostró una caída de ventas del 30%, con ingresos que se desplomaron de 3.646 millones en 2024 a 2.545 millones en 2025.

Este descenso en las ventas tiene profundas implicaciones en la rentabilidad de la empresa. En un solo año, Alfajores Baltazar S.A. pasó de reportar una ganancia de 136,5 millones a sufrir una pérdida descomunal de 1.088,5 millones de pesos. Estos resultados reflejan no solo una caída en los ingresos, sino también un deterioro significativo en el patrimonio neto de la compañía, que se redujo de 596 millones a apenas 19,4 millones, es decir, una disminución cercana al 97%.