Días antes de la Navidad pasada, una cría de canguro fue encontrada dentro de la bolsa de su madre, que había muerto tras ser atropellada en una ruta de la costa sur de Nueva Gales del Sur, Australia. La persona que advirtió la presencia del animal detuvo el vehículo y revisó el marsupio. Allí descubrió a la cría, todavía muy pequeña, protegida por el cuerpo de su madre y con algunas heridas.

“Estaba asustado y con algunas heridas”, relató el médico veterinario argentino Federico Negro, quien describió el estado en el que llegó el animal. La cría fue envuelta en mantas y trasladada de urgencia a una veterinaria, donde el equipo activó el protocolo de emergencia para asistirla.

“Realizamos el triage inicial para controlar su temperatura y determinar la gravedad de las lesiones”, explicó Negro. Luego, los profesionales trataron sus heridas, cerraron una de ellas con grapas quirúrgicas, administraron fluidoterapia y le brindaron los cuidados necesarios para estabilizarlo. Tras la intervención, la cría logró sobrevivir.

El rescate se produjo a partir de una práctica habitual en Australia: el pouch check, una revisión de la bolsa de los marsupiales que realizan algunos conductores cuando encuentran un ejemplar tendido en el asfalto, siempre que puedan detenerse de manera segura. El procedimiento permite detectar si una cría quedó con vida luego de que su madre fuera atropellada.