Zak Brown, director ejecutivo de McLaren Racing, ha redefinido la dinámica del equipo y, por extensión, la Fórmula 1 misma. En su visión, la actual era del automovilismo se asemeja a vivir "24 Super Bowls" cada temporada, un reflejo de la intensa competencia y del renovado interés global en la categoría. Desde la llegada de Liberty Media en 2017, la Fórmula 1 ha experimentado un crecimiento exponencial en Estados Unidos, un mercado que se había mantenido al margen del deporte durante décadas. Este cambio ha permitido que la categoría atraiga nuevos patrocinadores y audiencias, transformando la percepción del automovilismo en el país del norte.

Brown atribuye este éxito a la apertura del deporte hacia nuevos públicos y a la inclusión de patrocinadores estadounidenses, que han inyectado recursos esenciales en las escuderías. La estrategia de McLaren ha sido clara: adaptarse a las nuevas demandas del mercado y asegurar que el equipo no solo compita, sino que también sobreviva en un entorno cada vez más exigente. En sus propias palabras, “el débil no sobrevive. El perezoso no sobrevive. Quien no aprende de sus errores no sobrevive”. Este mantra ha guiado su gestión desde que tomó las riendas de McLaren Racing en 2018, en un período crítico para el equipo que enfrentaba serios desafíos en términos de rendimiento y finanzas.

El impacto de la Fórmula 1 en el público estadounidense ha sido sorprendente para Brown. En una reflexión sobre el pasado, recordó épocas en las que el automovilismo carecía de la atención necesaria, incluso comparando la afluencia de público en carreras de avestruces con el escaso interés por los grandes premios. Sin embargo, la realidad actual es drásticamente diferente, con la Fórmula 1 estableciendo tres importantes eventos en Estados Unidos: Austin, Las Vegas y Miami. Brown observa que la clave para este crecimiento radica en la adaptación geográfica y en la ampliación de las audiencias, buscando conectar con mujeres, jóvenes y comunidades diversas.

El director ejecutivo no solo se siente parte del crecimiento de la Fórmula 1 en América, sino que también ha experimentado su propio viaje personal en el automovilismo. Desde su llegada a Inglaterra en 1990, con el sueño de convertirse en piloto, Brown se sintió como un forastero. Hoy, sin embargo, se siente completamente integrado en un entorno que valora la modernización y el trabajo en equipo. “Me considero un líder de este deporte y defiendo iniciativas que benefician a la Fórmula 1, porque lo mejor para la categoría se traduce en lo mejor para McLaren”, destacó.

La dirección de McLaren Racing ha sido un desafío monumental para Brown, quien se hizo cargo de un equipo que lidiaba con problemas financieros y escasas expectativas de éxito. A través de una serie de reformas, ha logrado revertir la situación, transformando a McLaren en un referente de patrocinio y éxito comercial. “Pasamos de una época de mínimos récords a ser líderes con una de las carteras más atractivas”, afirmó con orgullo.

Entre sus iniciativas más destacadas se encuentran la reestructuración del equipo directivo, la creación de un consejo asesor y la promoción de una cultura organizacional que prioriza la energía, la pasión y la responsabilidad compartida. Brown ha trabajado para estrechar la relación con los aficionados, recuperando el emblemático color papaya a pedido del público y organizando eventos que fomentan la participación, como el festival en Miami, que busca acercar a los fans a la experiencia de la Fórmula 1. Estas acciones no solo fortalecen la conexión con la base de seguidores, sino que también posicionan a McLaren como una marca moderna y accesible en el competitivo mundo del automovilismo.