Viena, 28 de junio (Redacción Medios Digitales) - La capital austríaca ha registrado este domingo una temperatura sin precedentes, alcanzando los 40 grados Celsius. Aunque este nivel es aún 0,5 grados inferior al récord nacional, las consecuencias del intenso calor ya son evidentes en diversas áreas de la ciudad y el país. Las infraestructuras han sufrido daños significativos, afectando tanto carreteras como vías de tren, lo que ha generado inconvenientes para la movilidad de los ciudadanos y el transporte público.
El servicio meteorológico ha emitido alertas de código rojo para seis de las nueve regiones del este y el sur de Austria, donde se prevé un estrés térmico extremo. En este contexto, las temperaturas se han disparado, obligando a las autoridades a tomar medidas preventivas para proteger a la población y minimizar los riesgos asociados. Las otras tres regiones, ubicadas más al oeste, están bajo un código naranja, con máximas que oscilan entre los 34 y 37 grados, lo que también representa un desafío considerable para la salud pública y la infraestructura.
Históricamente, la temperatura más alta jamás registrada en Austria fue de 40,5 grados, alcanzada en agosto de 2013 en una localidad situada a 50 kilómetros al este de Viena. Este nuevo récord, aunque aún no supera el anterior, marca un hito en la historia climática del país y resalta la tendencia creciente de temperaturas extremas en Europa. Las proyecciones meteorológicas indican que durante la noche del domingo se esperan mínimas aún elevadas, alcanzando hasta 28 grados, y que el lunes podría volver a repetirse la marca de 40 grados en el este del territorio.
Frente a la persistencia de esta ola de calor, el tráfico se ha visto gravemente afectado. La empresa de gestión de autopistas Asfinag ha reportado que algunas placas de asfalto han sufrido deformaciones, provocando bultos en la superficie de la carretera, lo que pone en riesgo la seguridad vial. Las autoridades han advertido a los conductores sobre la necesidad de extremar las precauciones al transitar por estas rutas, especialmente en la autopista A1, que conecta Viena con Salzburgo, donde los problemas son más evidentes.
Además, la compañía estatal de ferrocarriles ÖBB ha emitido una advertencia sobre posibles retrasos en los servicios debido a las altas temperaturas, instando a los pasajeros a evitar desplazamientos innecesarios. La combinación de calor extremo y fallos en la infraestructura ferroviaria ha llevado a una situación de incertidumbre para quienes dependen del transporte público para sus actividades diarias.
Por si fuera poco, los incendios han comenzado a proliferar en varias regiones del país. En Viena, los bomberos han tenido que intervenir para controlar un incendio en un área descampada adyacente a edificios residenciales. En la región de Burgenland, se han reportado incendios que han arrasado cerca de nueve hectáreas, incluyendo zonas boscosas. En Tirol, dos incendios también han requerido la atención de los equipos de emergencia, subrayando la creciente preocupación por la seguridad y el bienestar de los ciudadanos ante esta ola de calor sin precedentes.



