Ubaldo Matildo Fillol, conocido cariñosamente como el "Pato", es un símbolo del fútbol argentino y una figura emblemática del Mundial de 1978, donde su actuación fue clave para que la selección nacional se alzara con el trofeo. A lo largo de su vida, ha sido un referente no solo dentro de la cancha, sino también fuera de ella, donde ha compartido su experiencia con las nuevas generaciones. En un giro inesperado y conmovedor, a los 75 años, Fillol ha decidido retomar sus estudios secundarios, una decisión que refleja su deseo de superación personal y su compromiso con la educación.

Este año, marcado por la celebración del Mundial, resulta propicio para reflexionar sobre la trayectoria de este destacado arquero, aunque su reciente elección de volver a estudiar se aleja del ámbito futbolístico. En diciembre de 2022, Fillol enfrentó su primer examen de Geografía, obteniendo un notable puntaje de 10, lo que evidencia su dedicación y esfuerzo en esta nueva etapa de su vida. Esta decisión se inscribe dentro de la campaña “Volver a estudiar”, impulsada por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA), que busca motivar a los deportistas a continuar su formación académica.

Durante su participación en el VII Seminario de Innovación Educativa, que se llevó a cabo en la Feria del Libro de Buenos Aires, Fillol compartió su experiencia como estudiante y reflexionó sobre su relación con la educación. En sus palabras, reveló que siempre sintió una "deuda" con el conocimiento, una sensación que se intensificó a medida que avanzaba en su carrera profesional. A pesar de haber viajado por el mundo y vivir experiencias enriquecedoras, sentía que había algo faltante en su vida: la formación académica. Esta reflexión resalta la importancia de la educación en la vida de las personas, incluso cuando ya han alcanzado el éxito en otras áreas.

Fillol no dudó en mencionar cómo su carrera deportiva lo llevó a darse cuenta de la importancia de la cultura y la educación. Recordó momentos en los que se encontraba en hoteles de lujo en el extranjero, donde observaba a otros jugadores interactuando en diferentes idiomas o tocando instrumentos musicales. Esta vivencia lo llevó a admirar a César Luis Menotti, quien desde los años 70 abogaba por la unión entre el deporte y la cultura, un concepto que, aunque inicialmente resistido, hoy es ampliamente aceptado. Para Fillol, la cultura no solo enriquece al individuo, sino que es fundamental para el desarrollo integral de los deportistas.

En su discurso, el ex arquero reflexionó sobre cómo se puede sostener la salud mental de un deportista, especialmente en momentos de presión extrema, donde las decisiones deben tomarse en cuestión de segundos. Fillol enfatizó que la educación proporciona herramientas valiosas para enfrentar estos desafíos, formando no solo atletas, sino también ciudadanos más completos y responsables. Su enfoque en la educación como medio de empoderamiento resuena profundamente en la actualidad, un momento en el que la salud mental y el bienestar emocional son temas centrales en el deporte.

La decisión de Fillol de volver a estudiar a esta edad tan avanzada es un ejemplo inspirador de que nunca es tarde para aprender y crecer. Su familia, al enterarse de su decisión, mostró un gran apoyo y emoción, lo que demuestra que el entorno familiar juega un rol fundamental en la búsqueda de nuevos desafíos. Esta historia no solo pone de relieve la trayectoria de un ícono del fútbol argentino, sino que también envía un mensaje claro: la educación es un pilar esencial en la vida, y nunca es tarde para aprovechar las oportunidades de aprender y superarse.

Con esta nueva etapa, Fillol se suma a la lista de personalidades que han decidido dar un giro a sus vidas en la búsqueda de nuevos conocimientos y experiencias. Su testimonio nos recuerda que la educación es un camino que no tiene fin, una senda que invita a todos a seguir explorando y creciendo, sin importar la edad o los logros alcanzados anteriormente. En un mundo que avanza rápidamente, su historia es un claro recordatorio de que el aprendizaje y el crecimiento personal son valores que deben ser cultivados a lo largo de la vida.