A poco más de un mes del inicio de la Copa del Mundo 2026, la selección argentina de fútbol se encuentra en alerta tras la reciente lesión de Nahuel Molina. El lateral derecho sufrió un desgarro durante el encuentro entre el Atlético de Madrid y el Celta de Vigo, donde su equipo cayó 1-0 en la liga española. Esta situación genera preocupación dentro del cuerpo técnico liderado por Lionel Scaloni, ya que Molina ha sido una pieza clave en el once titular, y su ausencia podría complicar los planes de la Albiceleste.

El diagnóstico revela que se trata de un desgarro de grado 1, lo que implica un tiempo estimado de recuperación de aproximadamente tres semanas. Aunque esto no debería poner en riesgo su inclusión en la lista definitiva de convocados, que se anunciará pronto, sí altera los planes de preparación del equipo. Argentina debutará en el torneo el 16 de junio contra Argelia en Kansas City, lo que deja poco tiempo para que Molina recupere su forma y ritmo competitivo.

Nahuel Molina, de 28 años y formado en Boca Juniors, ha demostrado su valía en la selección nacional, consolidándose como titular tras desbancar a Gonzalo Montiel durante el Mundial de Qatar 2022. En las últimas convocatorias, la ausencia de Montiel por lesión llevó a Scaloni a incluir a Agustín Giay, pero la preferencia sigue siendo por el defensor del Atlético de Madrid. La incertidumbre sobre su condición física para el debut añade presión al cuerpo técnico, que deberá evaluar cuidadosamente su estado antes de tomar decisiones definitivas sobre la lista de jugadores que viajarán a EE. UU., México y Canadá.

La situación de Molina no es la única preocupación en el plantel argentino. Cristian Romero y Nicolás González también enfrentan problemas físicos. Romero, un pilar en la defensa, sufrió un esguince de grado dos en el ligamento lateral interno de su rodilla derecha el pasado 13 de abril, lo que lo mantendrá alejado de las canchas por un período que oscila entre uno y dos meses. Esto significa que podría perderse el debut en la Copa del Mundo, con la esperanza de que llegue en condiciones para el último partido de la fase de grupos.

Por su parte, Nicolás González también se encuentra en la lista de jugadores con molestias, ya que sufre una lesión muscular que lo podría dejar fuera de acción durante aproximadamente tres semanas. A pesar de que su recuperación avanza, la situación es incierta y el cuerpo técnico optará por la precaución antes de permitir su regreso a la actividad grupal. La falta de ritmo competitivo de estos jugadores podría ser un factor determinante en el rendimiento del equipo durante el torneo.

La selección tiene previsto reunirse en Kansas entre el 28 y el 29 de mayo para iniciar su concentración de cara a la Copa del Mundo, que comenzará oficialmente el 11 de junio. Este período será crucial para que los jugadores se reencuentren y ajusten su compenetración en el campo. Con la presión de representar a un país con una rica historia futbolística, Scaloni y su cuerpo técnico deben encontrar soluciones rápidas y efectivas para enfrentar estos desafíos a medida que se acerca el inicio del torneo.

El camino hacia la Copa del Mundo está plagado de obstáculos, y las lesiones son una de las mayores amenazas que enfrenta cualquier equipo. La selección argentina deberá demostrar su capacidad de adaptación y resiliencia en un torneo que promete ser altamente competitivo. Con estos contratiempos en el plantel, el desempeño del equipo dependerá no solo de la recuperación de los jugadores, sino también de la estrategia que implemente Scaloni para maximizar el potencial del grupo en el Mundial.