La modelo y conductora Rocío Marengo ha reavivado un conflicto que se arrastra desde hace años, en el marco de un enfrentamiento legal con su pareja, el empresario Eduardo Fort, y la exesposa de este, Karina Antoniali, quien cuenta con la representación de la abogada Elba Marcovecchio. En una reciente entrevista con el programa Intrusos de América TV, Marengo habló sin reservas sobre la situación que atraviesan, relacionada con un juicio de alimentos que culminó en un fallo millonario a favor de Antoniali. Esta disputa ha estado marcada por una serie de litigios, cartas documento y acusaciones mutuas, evidenciando las tensiones que persisten entre las partes involucradas.
Durante la conversación, Marengo no dudó en mencionar que había recibido una carta documento en respuesta a sus comentarios anteriores, la cual fue contestada junto a su abogada Ana Rosenfeld. A pesar de la amenaza legal, la modelo se mostró desafiante y afirmó: "Me parece que estamos en el medio, se puede opinar y más de cosas que uno vive". Sus palabras revelan no solo su decisión de no permanecer en silencio, sino también su frustración ante la situación que enfrenta, la cual considera injusta e insostenible.
Cuando el cronista le informó que Marcovecchio había calificado su comportamiento como “bochornoso”, Marengo respondió con ironía, minimizando el impacto de las declaraciones de la abogada. “Bárbaro. Buenísima, no voy a decir nada”, comentó entre risas, sugiriendo que no le afectan las opiniones ajenas. Sin embargo, la tensión aumentó cuando se enteró de que Marcovecchio había emitido una citación para una instancia de mediación, lo que llevó a Marengo a aceptar el desafío y elevar el tono de su discurso. "Que vayamos a la misma jueza que estuvo con Edu y la exmujer. Vayamos a la misma jueza, que yo le voy a decir cosas que nunca se dijeron", enfatizó, dejando entrever que está dispuesta a revelar detalles ocultos de la disputa.
En este contexto, Marengo hizo referencia a lo que considera un “ensañamiento” y un “hostigamiento” que ha sufrido desde la pandemia, señalando que las denuncias en su contra han sido constantes y reiteradas. Estas afirmaciones sugieren que la modelo siente que se ha convertido en el blanco de ataques injustificados, lo que intensifica su deseo de defenderse públicamente. Además, al mencionar el término “ladrona”, aclaró que no se refería ni a Marcovecchio ni a Antoniali, sino que lo utilizó en un sentido más amplio, instando a los profesionales del derecho a mantener un límite en sus acciones y comportamientos.
El mensaje final de Marengo fue directo y personal, dirigido específicamente a Marcovecchio. “Ya está, Elba Marcovecchio, que esto te lo digo a vos directo, ya está”, expresó, dejando claro que su paciencia ha llegado a un límite. En un intento por contrastar su situación personal con la de sus oponentes, Marengo destacó su vida laboral, su reciente maternidad y la estabilidad que ha encontrado en su familia, lo que a su juicio contrasta con las dificultades que enfrentan otros.
Por su parte, Elba Marcovecchio no se quedó callada ante las declaraciones de Marengo y también se mostró dispuesta a responder. Este intercambio pone de manifiesto no solo las tensiones personales entre las partes, sino también la complejidad de los conflictos legales en el ámbito de la farándula, donde las emociones y las disputas públicas parecen no tener fin. A medida que este enfrentamiento evoluciona, se espera que nuevos desarrollos sigan surgiendo en los medios, alimentando el ciclo de controversias que rodea a estas figuras del espectáculo argentino.


