En una nueva edición del Superclásico infantil, River Plate se enfrentó a Boca Juniors en el Mundial Sub 12 que se lleva a cabo en Madrid. El partido, disputado en el municipio de Brunete, culminó con una victoria para el Millonario por 3-2. A pesar de este triunfo, River no logró avanzar a los cuartos de final, ya que requería que Flamengo venciera a Palmeiras por una diferencia de al menos ocho goles, algo que no sucedió. El encuentro se convirtió en un espectáculo vibrante, pero también en un momento de reflexión sobre el desempeño de ambos equipos en el torneo.

Desde el comienzo del partido, River mostró su intención de dominar el juego y buscar un resultado amplio que le permitiera soñar con la clasificación. A los 7 minutos, el jugador Alexander Paz abrió el marcador tras una jugada que comenzó con un lateral al área. Sin embargo, el Xeneize respondió rápidamente: Joaquín Flores igualó el encuentro con un potente remate, demostrando que el Superclásico siempre tiene sorpresas. Este empate reavivó las esperanzas de Boca, que ya estaba eliminado antes de este partido, pero que buscaba cerrar su participación con una victoria.

A medida que avanzaba el primer tiempo, River logró recuperar la ventaja gracias a Liam Adolfo Chaya, quien, con una carrera impresionante, colocó el balón en la red y estableció el 2-1. Sin embargo, la alegría del Millonario fue efímera, ya que en los primeros minutos del segundo tiempo, un error del arquero Dante Lionel Escobar permitió que Brandon Villagra marcara el 2-2, lo que reavivó la tensión en el campo de juego. Este error subraya la presión que enfrentan los jóvenes jugadores en partidos de alta competencia, donde cada decisión puede tener un impacto significativo en el resultado final.

El desenlace del encuentro llegó cuando Chaya, tras un pase largo de su arquero, luchó con la defensa de Boca y logró concretar el 3-2 definitivo. Este gol no solo significó una victoria emocional para River, sino que también puso de manifiesto la tenacidad y el esfuerzo del equipo en un torneo que, a pesar de la eliminación, dejó momentos memorables. La actuación de Chaya fue clave, y su capacidad para encontrar el camino al gol en situaciones complicadas refleja el potencial de estos jóvenes futbolistas.

River, que había llegado a este Superclásico tras una intensa igualdad 3-3 ante Palmeiras, donde Juan Martín Martel brilló con dos goles, mostró un buen nivel de juego durante toda la fase de grupos. Sin embargo, su camino estuvo marcado por altibajos, comenzando con una victoria 2-0 frente a Inter Miami. En este último partido, su arquero, Papone, tuvo un papel destacado al evitar que el marcador se ampliara. Sin embargo, la caída ante Flamengo por 1-0 dejó en evidencia que el equipo necesitaba ajustar su rendimiento para hacer frente a rivales de esta magnitud.

Por otro lado, Boca Juniors enfrentó un inicio complicado en el torneo. Su debut fue catastrófico, con una derrota abultada de 6-0 ante Palmeiras, un resultado que dejó huella en el ánimo del equipo. Sin embargo, la mejora llegó con una victoria sobre Inter Miami, donde lograron mostrar su verdadera calidad y capacidad ofensiva. Este partido se destacó por el liderazgo de Fioretto y la determinación del equipo para superar adversidades.

Con el cierre de esta fase de grupos, River finalizó su participación con 4 puntos, ocupando el tercer lugar en el Grupo A, mientras que Boca, aunque eliminado, mostró un crecimiento notable en su rendimiento. Este Superclásico infantil no solo fue un duelo de rivalidades, sino también un reflejo de la rica tradición futbolística argentina que se cultiva desde las categorías más jóvenes. A medida que el torneo avanza, ambos equipos deberán reflexionar sobre sus actuaciones y trabajar en sus debilidades, con la vista puesta en futuras competencias.