Racing Club atraviesa un momento decisivo en su historia reciente, marcado por la salida de Gustavo Costas como director técnico. La decisión fue tomada por Diego Milito, presidente del club, en conjunto con Sebastián Saja, director deportivo, tras una serie de resultados insatisfactorios que culminaron con la eliminación del equipo en la Copa Sudamericana. Este desenlace se dio tras el empate 2-2 contra el Caracas FC, que dejó a Racing fuera de la competencia cuando aún quedaba una fecha para concluir la fase de grupos.
La gestión de Costas en Racing había comenzado con gran expectativa, dado su estatus como ídolo del club y su reciente éxito al ganar la Copa Sudamericana en 2024 y la Recopa Sudamericana en 2025. Sin embargo, a pesar de tener un contrato vigente hasta 2028, la falta de resultados positivos en el semestre y el desgaste evidente en la relación con la dirigencia llevaron a tomar esta drástica decisión. El equipo había quedado eliminado del Torneo Apertura en cuartos de final a manos de Rosario Central, lo que ya había generado un clima de inestabilidad.
La caída del equipo se evidenció con la eliminación en la Sudamericana, un golpe que selló el destino de Costas. En una conferencia de prensa posterior al empate con Caracas, el técnico había manifestado su incertidumbre sobre su futuro, reconociendo el pobre desempeño del plantel. "En caliente no voy a tomar esas decisiones. Después veremos", fueron sus palabras, que ya insinuaban un posible final de ciclo.
Costas, consciente de la presión que enfrentaba, asumió la responsabilidad de los malos resultados, afirmando: "El culpable de todo soy yo". Esta autocrítica resonó en un contexto en el que Racing había logrado clasificar a los playoffs del Apertura con muchas dificultades, superando a Estudiantes en octavos, pero sucumbiendo en cuartos ante Rosario Central, lo que intensificó el malestar en la hinchada y en la dirigencia.
La decisión de Milito de despedir a Costas también se enmarca dentro de una racha negativa que afectó a Racing en los últimos encuentros. En sus últimos once partidos, el equipo solo logró ganar en dos ocasiones, lo que dejó al club en una posición complicada. La derrota en el clásico ante Independiente fue un punto de quiebre que marcó el inicio de una crisis, con un equipo incapaz de recuperar la regularidad y un ambiente tenso entre el cuerpo técnico, la dirigencia y los hinchas.
La salida de Costas, quien había regresado a Racing con un fuerte apoyo popular, es un reflejo de la complejidad del fútbol argentino, donde los resultados mandan y la presión puede ser abrumadora. A pesar de los momentos de gloria que vivió durante su gestión, el presente desalentador aceleró una decisión que, hasta hace poco, parecía impensable. Ahora, la dirigencia de Racing deberá decidir quién tomará las riendas del equipo para enfrentar el cierre de la fase de grupos de la Sudamericana y prepararse para el próximo semestre, con la esperanza de reponerse tras uno de los episodios más difíciles de la gestión de Milito.



