La selección argentina enfrenta un momento crítico en la antesala del Mundial 2026, donde buscará defender su título obtenido en la última edición del torneo. El director técnico, Lionel Scaloni, se encuentra ante la presión de preparar a su equipo para el debut contra Argelia, programado para el próximo 16 de junio en Kansas. Sin embargo, la reciente lesión de Leandro Paredes ha encendido las alarmas en el cuerpo técnico y entre los hinchas, quienes temen por la disponibilidad de uno de sus jugadores clave.

Paredes, mediocampista de 31 años y capitán de Boca Juniors, ha sido diagnosticado con una lesión en el isquiotibial, una dolencia que lo mantendrá alejado de los amistosos preparatorios frente a Islandia y Honduras, programados para el 6 y 9 de junio respectivamente. Esta noticia llega tras la eliminación de Boca de la Copa Libertadores, un golpe duro para el jugador y su equipo, que también se vio reflejado en su rendimiento en el partido contra Universidad Católica, donde disputó los 90 minutos a pesar de sentir molestias.

Durante la conferencia de prensa posterior al partido, Paredes admitió haber jugado con dolor, enfatizando su compromiso con el equipo en un momento crítico de la competencia. "Venía arrastrando una sobrecarga en el isquio, pero no podía perderme este partido. El entrenador me pidió que me cuidara, pero no era el momento de dejar de jugar", expresó el mediocampista, evidenciando su deseo de estar presente a pesar de las adversidades.

La situación de Paredes no es un caso aislado, ya que otros jugadores de la selección también llegan al Mundial con problemas físicos. Cristian Cuti Romero, Nahuel Molina, Gonzalo Montiel, Emiliano Dibu Martínez y Nicolás González son algunos de los nombres que figuran en la lista de tocados. Esta acumulación de lesiones plantea un desafío significativo para Scaloni, quien debe encontrar soluciones rápidas y efectivas para fortalecer su plantel de cara al torneo internacional.

La normativa de la FIFA permite que se realicen sustituciones en la lista de convocados hasta 24 horas antes del primer partido en caso de lesiones graves o enfermedades. Sin embargo, los arqueros pueden ser reemplazados en cualquier momento por circunstancias de fuerza mayor. Esta flexibilidad podría ser crucial para Scaloni, quien deberá evaluar la situación de Paredes y sus otros jugadores lesionados antes de tomar decisiones que impacten en el rendimiento del equipo.

El contexto es aún más complicado si se considera que el Mundial de 2026 se disputará en un formato diferente, ampliando la cantidad de selecciones participantes y aumentando la competencia. La presión sobre la selección argentina es inmensa, no solo por ser la actual campeona, sino también por las expectativas de una afición que sigue soñando con más gloria. Scaloni deberá encontrar el equilibrio entre la recuperación de sus jugadores y la preparación del equipo para afrontar un torneo que promete ser histórico.