Pablo Urdangarin comenzó la temporada de balonmano con una victoria junto al Fraikin BM Granollers. El equipo se impuso por 38-34 al Frigoríficos del Morrazo, en un partido seguido desde las tribunas por su novia, Johanna Zott, quien no quiso perderse el debut del jugador.

Zott acompañó el desarrollo del encuentro con visible tensión y permaneció atenta al marcador y a cada acción sobre la pista. Durante la tarde alternó aplausos y gritos de aliento con gestos de preocupación en los momentos más exigentes del partido. Además, estuvo junto a una pareja de amigos y vivió con intensidad el desempeño del conjunto catalán.

En algunos pasajes, llegó a morderse las uñas y a aferrarse al asiento por la tensión del juego. También protagonizó una escena al regresar de la cafetería: mientras se dirigía nuevamente a las gradas, se cruzó con distintos conocidos, a quienes saludó y con quienes se detuvo a conversar. Entre ellos estaban Roberto Molina y su mujer, Cristina Fernández.

Urdangarin, en tanto, afrontó el partido concentrado y manifestó molestias en la muñeca derecha luego de sufrir una caída. A pesar del inconveniente, continuó alentando a sus compañeros y participó de una segunda mitad en la que el Granollers logró tomar el control del marcador. El encuentro terminó con el triunfo del equipo por 38-34.