El Concejo Municipal de Nueva York ha lanzado un ambicioso conjunto de leyes y resoluciones con el fin de garantizar que el Mundial de Fútbol 2026 no se convierta únicamente en un negocio para las grandes corporaciones. Este paquete legislativo busca asegurar que los comerciantes de barrios como Queens, El Bronx y Brooklyn, así como los trabajadores inmigrantes, puedan acceder a los beneficios económicos que generará el evento. El alcalde Zohran Mamdani enfatizó que "el objetivo es que la Copa Mundial pertenezca a los neoyorquinos, llevando la experiencia más allá de los estadios y garantizando el acceso a todos los barrios".
La propuesta surge en un contexto en el que se estima que el Mundial generará un impacto económico de aproximadamente 3.300 millones de dólares, según datos proporcionados por la FIFA. Sin embargo, las autoridades municipales han expresado su preocupación por la posibilidad de que un porcentaje significativo de estos beneficios termine concentrándose en manos de unas pocas empresas. En este sentido, el enfoque de la legislación es ampliar el acceso a los recursos para los miles de pequeños negocios y trabajadores inmigrantes que son parte integral de la economía local, tal como lo indicaron voceros del Departamento de Desarrollo Económico de la ciudad.
El Comité Organizador NY/NJ, encargado de la logística del Mundial, ha proyectado que los ocho partidos que se llevarán a cabo en la región, incluida la final programada para el 19 de julio de 2026, podrían generar un gasto turístico de 1.700 millones de dólares. Además, se anticipa la creación de más de 26.000 empleos directos y 432 millones de dólares en ingresos fiscales tanto para la ciudad como para el estado. Sin embargo, las autoridades han subrayado que es esencial que estos beneficios se distribuyan equitativamente entre los barrios menos favorecidos y que históricamente han sido excluidos de eventos de esta magnitud.
Un dato preocupante que ha captado la atención de los ediles proviene de estudios realizados por el Departamento de Planificación Urbana y la Oficina de Turismo local, que revelan que en eventos pasados, entre el 70% y el 80% del gasto en hospedaje se destinó a cadenas hoteleras que no operan en Nueva York. Para revertir esta tendencia y garantizar que los beneficios del Mundial se sientan en la comunidad, se propondrá la creación de un "Pasaporte Cultural" y el fortalecimiento de corredores comerciales barriales. Estas iniciativas tienen como objetivo redistribuir el flujo de visitantes y asegurar que los pequeños negocios y restaurantes locales reciban un impulso económico.
El alcalde Mamdani destacó la importancia de esta estrategia, afirmando que "esto significa generar tráfico hacia nuestras pequeñas empresas y restaurantes locales, y asegurar que este momento beneficie a las personas que hacen de esta ciudad lo que es". Además, el paquete legislativo incluirá medidas específicas para proteger a los turistas y asegurar la transparencia en las transacciones comerciales durante el evento. La concejal Sandra Ung ha propuesto que el Departamento de Protección al Consumidor y al Trabajador lleve a cabo campañas informativas en varios idiomas para prevenir fraudes y ofrecer guías oficiales de reclamo. Esto busca reforzar la confianza de los visitantes y anticipar posibles abusos que puedan ocurrir durante el certamen.
De acuerdo con un informe técnico del Departamento de Desarrollo Económico, se prevé que la llegada de aproximadamente 1.200.000 turistas para el Mundial impulse las ventas, la creación de empleo y la recaudación fiscal en toda la región metropolitana. Sin embargo, las autoridades han advertido que, sin políticas adecuadas de redistribución, la mayor parte de los beneficios podría concentrarse en circuitos turísticos que no necesariamente benefician a la comunidad local. Por lo tanto, la implementación de estas iniciativas es crucial para asegurar que el evento deportivo más esperado del mundo no sólo sea una celebración, sino también una oportunidad de crecimiento y desarrollo para todos los neoyorquinos.



