Noruega conmemora este miércoles el 15° aniversario de los atentados perpetrados por el activista ultraderechista Anders Breivik, que dejaron 77 muertos en total: 69 jóvenes asesinados en la isla de Utoya y otras víctimas en el centro de Oslo.

Durante un acto realizado en la capital, el primer ministro Jonas Gahr Store destacó que el ataque tuvo un objetivo político e ideológico. Remarcó que las víctimas pertenecían a la Liga de los Jóvenes Laboristas (AUF), vinculada al Partido Laborista, y que eran jóvenes comprometidos con la democracia y la participación social.

“No se trató de un desastre natural fortuito. Fue un ataque dirigido contra la AUF y el Partido Laborista, contra jóvenes que trabajaban por la democracia noruega y que tenían un auténtico compromiso social”, afirmó Store durante la ceremonia. Además, advirtió que Noruega “no está inmunizada contra el terrorismo” y sostuvo que el extremismo de derecha se convirtió en “una grave amenaza para la seguridad” del país.

El actual ministro de Finanzas, Jens Stoltenberg, quien era primer ministro en 2011, señaló que la conmemoración debe poner el foco en las personas asesinadas y expresar solidaridad con quienes todavía conviven con el dolor causado por la tragedia.