La selección noruega ha llegado al Mundial 2026 con un cargamento poco convencional que refleja tanto su cultura como su deseo de mantener a los jugadores conectados con los sabores de su país. Este insólito envío incluye 300 kilogramos de pescado rojo, 116 kilos de queso marrón conocido como brunost y 6.000 naranjas. Todo esto fue transportado desde los hermosos fiordos noruegos hasta Estados Unidos, específicamente a Greensboro, Carolina del Norte, donde el equipo establecerá su base durante el torneo. La decisión de llevar estos productos no solo es una cuestión de gusto, sino que también responde a un enfoque nutricional pensado para optimizar el rendimiento del plantel, que incluye a figuras destacadas como Erling Haaland y Martin Odegaard.
Para asegurar que la alimentación cumpla con los altos estándares que se esperan, la federación noruega ha contratado a dos renombrados chefs: Aron Espeland y Eirik Tufte. Espeland, que se alzó con el título en la Olimpiada Culinaria de 2020, trabajará junto al cocinero habitual del equipo con el objetivo de ofrecer un menú que no solo sea nutritivo, sino que también evoque los sabores familiares de los jugadores. En este sentido, Espeland expresó su entusiasmo por poder utilizar ingredientes frescos y de calidad, resaltando la importancia de la conexión local en la alimentación del equipo. "Conocer a quienes recolectaron los productos que comemos es realmente especial", comentó el chef en una reciente entrevista con un medio noruego.
Sin embargo, el transporte de estos insumos no fue tarea sencilla. Espeland admitió que coordinar el traslado de media tonelada de pescado a Estados Unidos presentó varios desafíos logísticos. Para garantizar la frescura de los alimentos, decidieron realizar pedidos escalonados en lugar de enviar todo de una vez. Esta planificación meticulosa es parte del compromiso de Noruega por mantener a sus jugadores en la mejor condición posible durante el campeonato.
El menú diario está diseñado para ofrecer a los jugadores una variedad de opciones. Cada día, los deportistas pueden disfrutar de cuatro comidas en formato de bufé libre, donde tienen la libertad de elegir entre papas, pasta y arroz como base, mientras que las cenas se centran en platos de pescado y pollo, además de incluir tacos y cortes de carne. La filosofía detrás de esta elección alimentaria es clara: se busca que los jugadores se alimenten de lo que están acostumbrados, con ingredientes que les resulten familiares, para así mantener tanto su rendimiento físico como su estabilidad emocional durante el torneo.
"También somos un poco extraños", afirmó Espeland, aludiendo a la particularidad de sus elecciones alimenticias. "Queremos lo que consideramos que es bueno y trabajamos con los mejores ingredientes noruegos disponibles. Servir estas comidas en un momento tan crucial es un motivo de orgullo, tanto a nivel personal como para el país", agregó. Además, se ha revelado que el equipo ha viajado con una plancha especial para preparar gofres, un utensilio que los chefs consideran esencial para mantener la tradición gastronómica de Noruega.
Este Mundial es un acontecimiento especial para Noruega, ya que marca su regreso a la competición después de 28 años. La última vez que participó en un Mundial fue en Francia 1998, donde su camino se detuvo en octavos de final ante Italia. Ahora, bajo la dirección del técnico Stale Solbakken, la selección busca dejar su huella en el torneo con una generación de futbolistas que despierta grandes expectativas. Erling Haaland, delantero del Manchester City, ha sido claro sobre la relevancia de este evento en su carrera. "Desde mi debut en 2019, mi objetivo principal ha sido llevar a Noruega a una Copa del Mundo y a una Eurocopa", aseguró, dejando entrever la presión que siente, pero también su entusiasmo por afrontar este desafío.



