El astro del fútbol brasileño, Neymar Jr., hizo su llegada a la Granja Comary, que es la sede oficial de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) ubicada en las cercanías de Río de Janeiro, en un helicóptero privado valorizado en 10 millones de dólares. Este desembarco, que se produjo el miércoles, marcó un momento de gran expectativa entre los 26 futbolistas convocados por el director técnico Carlo Ancelotti, aunque también llegó con un importante tema de preocupación: un edema de dos milímetros en la pantorrilla que pone en jaque su participación en el Mundial 2026 que se avecina.

La llegada de Neymar desde São Paulo, donde reside, captó la atención de todos los presentes, convirtiéndose en el foco principal de la primera jornada de la concentración. Sin embargo, la alegría por su arribo se vio opacada por la incertidumbre relacionada con su estado físico. Según reportes de medios locales, el delantero sufrió la lesión en su gemelo durante un partido del Santos, donde el equipo cayó 0-3 ante Coritiba, justo un día antes de recibir la noticia de su convocatoria para el torneo internacional.

Desde aquel partido, Neymar no ha vuelto a jugar y estuvo ausente en los tres encuentros siguientes del Santos, que incluían compromisos por el Brasileirao y la Copa Sudamericana. En este contexto, el jugador se ha sometido a trabajos alternativos para evitar una complicación mayor en su lesión, lo que ha generado un clima de tensión entre los fanáticos y el cuerpo técnico de la selección.

A su llegada a la Granja Comary, Neymar se puso a disposición del cuerpo médico de la CBF, liderado por el Dr. Rodrigo Lasmar, para someterse a una evaluación exhaustiva de su pantorrilla. Los estudios que se llevarán a cabo en las próximas horas serán cruciales para determinar la magnitud de su lesión y, por ende, su disponibilidad para los próximos amistosos y el inicio del Mundial. Ancelotti, en un gesto de camaradería, lo recibió con un abrazo, evidenciando el apoyo del cuerpo técnico ante esta situación complicada.

En cuanto a su participación en los amistosos previos al Mundial, que incluyen partidos contra Panamá y Egipto, las perspectivas no son alentadoras. Todo indica que Neymar podría estar casi descartado para estos encuentros, y su presencia en el debut mundialista frente a Marruecos, programado para el 13 de junio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, es también incierta. La CBF tiene un plazo de 24 horas antes del encuentro para decidir si necesita reemplazarlo en la lista de convocados, lo que añade presión a la situación.

A pesar de las preocupaciones, Neymar intentó restarle importancia a su estado físico antes de volar a Río de Janeiro. En declaraciones a la prensa, afirmó que no había ningún problema en su pierna, y en un video que se viralizó en redes sociales, mantuvo un tono ligero al referirse a su lesión y su posible impacto en el Mundial. Sin embargo, la realidad es que el jugador, máximo goleador histórico de la selección brasileña con 79 goles, no juega con el equipo nacional desde que sufrió una lesión grave en octubre de 2023, lo que exacerba la importancia de su recuperación para el torneo.

Este será el cuarto Mundial para Neymar, quien ya había participado en las ediciones de 2014, 2018 y 2022. Es importante recordar que el entrenador Carlo Ancelotti había sido cauteloso al convocar a los jugadores, subrayando que solo incluiría a aquellos que estuvieran en óptimas condiciones. La situación de Neymar se convierte, así, no solo en una cuestión de salud personal, sino en un tema de estrategia y rendimiento para toda la selección brasileña en su camino hacia el Mundial.