El perfil de Instagram del futbolista francés Michael Olise ha sorprendido a sus 8,3 millones de seguidores al presentar un contenido inusual: cinco fotografías que parecen capturadas con un viejo teléfono móvil, enfocando la pantalla de un televisor. En un mundo donde las redes sociales suelen estar repletas de imágenes pulidas y perfectamente editadas, la cuenta de Olise ha desafiado las expectativas al mostrar una estética casi amateur, con colores desvaídos y líneas horizontales que evocan un estilo visual de otra época. Esta elección ha suscitado curiosidad entre los aficionados y analistas, quienes se preguntan sobre la historia detrás de estas imágenes y lo que representan en el contexto del actual Mundial 2026.
La responsable de estas fotografías es Florence Pernet, una fotógrafa francesa que ha trabajado en eventos de prestigio como los Juegos Olímpicos de París 2024 y que ha colaborado con marcas reconocidas como Nike y Adidas. Sin embargo, para el Mundial 2026, Pernet no logró obtener la acreditación que le permitiría cubrir el torneo en persona. Lejos de dejarse desanimar, decidió innovar y transformó su hogar en un estudio fotográfico improvisado, capturando los partidos desde la pantalla de su televisor. Con la frase “No tengo acreditación, pero sí tengo mi TV y mi propia visión”, Pernet no solo dio vida a su proyecto, sino que también logró captar la atención de un público más amplio, convirtiéndose en un símbolo de creatividad y resiliencia en tiempos difíciles.
El fenómeno visual que ha surgido de este enfoque tiene un término técnico: efecto moiré. Esta distorsión ocurre cuando el sensor de una cámara se encuentra con la retícula de píxeles de una pantalla, creando una serie de patrones que, tradicionalmente, se consideraban errores en la fotografía. Sin embargo, en un contexto como el del Mundial 2026, donde las transmisiones son realizadas en altísima definición y con múltiples ángulos de captura, la estética de Pernet ha resonado de una manera inesperada. La filósofa y ensayista Hito Steyerl, en 2009, defendió el concepto de “imagen pobre”, argumentando que estas representaciones degradadas ofrecen una visión más auténtica de cómo consumimos el mundo, en comparación con las imágenes perfectas que muchas veces no transmiten la realidad de la misma manera.
La viralidad de las imágenes de Pernet ha sido tal que la Federación Portuguesa de Fútbol decidió establecer una colaboración oficial con ella, un logro impresionante considerando que nunca ha pisado un estadio durante este torneo. Esta situación pone de relieve cómo las redes sociales han transformado la manera en que se percibe y se difunde el deporte, permitiendo que la creatividad y la originalidad tengan un espacio en medio de la producción masiva de contenido. Asimismo, Olise fue uno de los primeros en adoptar esta estética en su cuenta, compartiendo imágenes del partido entre Francia y Senegal, donde fue nombrado MVP, lo que añade una capa de autenticidad a su contribución a la narrativa del torneo.
Sin embargo, el fenómeno de fotografiar pantallas va más allá de la estética visual. Se ha convertido en un reflejo de problemas reales que enfrenta el Mundial 2026, como la dificultad de acceder a visados que ha dejado fuera a muchos fotógrafos, hinchas y miembros de delegaciones, afectando especialmente a aquellos provenientes de países africanos e iraníes. Un ejemplo notable es el de Sidy Talla, fotógrafo oficial de Senegal, quien, al igual que Pernet, se vio obligado a cubrir el partido de su selección desde la habitación de un hotel, apuntando su cámara a la pantalla del televisor. Esto resalta las barreras que persisten en el acceso al evento y cómo, en muchas ocasiones, el talento se encuentra limitado por cuestiones administrativas.
Finalmente, la práctica de fotografiar pantallas no es un fenómeno nuevo, ya que se remonta a décadas atrás. En 1972, el fotógrafo belga Harry Gruyaert realizó un proyecto similar, capturando imágenes de un televisor defectuoso en Londres. Así, la historia de Olise y Pernet no solo ofrece un vistazo a un nuevo enfoque en la fotografía deportiva, sino que también invita a reflexionar sobre las dinámicas del acceso, la representación y la creatividad en un mundo cada vez más digitalizado. Este Mundial, más allá de las competencias deportivas, se ha convertido en un campo de batalla para la innovación y la expresión artística en un contexto adverso.



