El tenista argentino Mariano Navone estuvo a un paso de consagrarse campeón en el ATP 250 de Ginebra, pero finalmente no pudo lograrlo tras un emocionante partido que lo enfrentó al estadounidense Learner Tien. La final, disputada el pasado sábado, culminó con un marcador de 3-6, 6-3 y 7-5, dejando a Navone con un sabor amargo pero con la certeza de haber mostrado un gran nivel de juego durante el torneo.

A lo largo de la semana, Navone, originario de 9 de Julio y actualmente ubicado en el puesto 42 del ranking ATP, demostró un tenis de alta calidad que le permitió avanzar hasta la final con un desempeño sólido. A lo largo de su camino al partido decisivo, el argentino se impuso en sets corridos a rivales de gran calibre, como el británico Cameron Norrie, el español Jaume Munar y el noruego Casper Ruud, quien ha sido tricampeón del certamen y uno de los jugadores más destacados en canchas de polvo de ladrillo en los últimos años.

La llegada de Alberto Mancini como entrenador ha marcado un punto de inflexión en la carrera de Navone. Luego de haber conquistado el Challenger 175 en Cap Cana, el argentino mostró un notable progreso en su juego, lo que lo llevó a alcanzar su cuarta final en el circuito ATP y la segunda sobre superficies lentas en su carrera, tras su reciente victoria en Bucarest.

El inicio de la final fue prometedor para Navone, que se mostró firme desde el fondo de la cancha y logró imponer su estilo de juego. Con una derecha potente y una solidez en los intercambios largos, el argentino logró quebrar el servicio de Tien y se llevó el primer set por 6-3, dominando desde el comienzo del encuentro. Sin embargo, el panorama cambió drásticamente en el segundo set, cuando Tien elevó su nivel de juego y comenzó a marcar la pauta en los puntos, lo que le permitió igualar la contienda al llevarse el parcial por 6-3.

El tercer set se caracterizó por la paridad entre ambos. Navone, intentando capitalizar su experiencia sobre la superficie, se enfrentó a un Tien cada vez más decidido y agresivo. La tensión creció a medida que ambos tenistas sostenían sus servicios, y todo parecía indicar que el desenlace se definiría en un tiebreak. Sin embargo, en un giro inesperado, el estadounidense logró aprovechar algunos errores cometidos por el argentino en los momentos cruciales, logrando el quiebre que le permitió cerrar el partido con un 7-5 a su favor.

A pesar de la dolorosa derrota, el rendimiento mostrado por Navone en Ginebra es un indicador positivo de su preparación para el próximo Roland Garros, el segundo Grand Slam del año. La incógnita que queda por resolver es cómo responderá físicamente tras haber jugado una serie intensa de partidos. Sin embargo, el bonaerense ha demostrado tener el tenis necesario para avanzar en el torneo francés.

En resumen, aunque la final no haya culminado con la victoria deseada, Mariano Navone dejó claro que está en un buen momento de forma y que su carrera sigue en ascenso. La experiencia adquirida y el nivel de juego exhibido en Ginebra son alicientes para afrontar los desafíos que se avecinan en el circuito internacional.