La comunidad del fisicoculturismo en Argentina se encuentra de luto tras el fallecimiento de Gladys Castaños, una figura emblemática del deporte nacional y tricampeona mundial. La atleta, de 47 años, perdió la vida el 24 de marzo en el hospital Artémides Zatti, donde se encontraba internada desde enero debido a complicaciones de salud provocadas por una infección bacteriana que culminó en un paro cardiorrespiratorio. Originaria de Viedma, Castaños fue un referente en su disciplina y su partida ha dejado una profunda huella en el ámbito deportivo argentino.

La internación de Castaños se inició el 15 de enero, cuando acudió a una clínica privada aquejada por intensos dolores abdominales y un cuadro de diarrea viral. A pesar de los esfuerzos médicos, su situación se complicó rápidamente debido a una bacteria que afectó órganos vitales, incluyendo los riñones y el cerebro. Durante su tratamiento, la deportista experimentó un breve periodo de mejoría que generó esperanzas de un alta inminente, pero su estado se deterioró y fue trasladada al hospital Artémides Zatti, donde el personal médico luchó incansablemente para estabilizarla, aunque finalmente no pudieron evitar el desenlace trágico.

La noticia de su fallecimiento ha provocado una ola de condolencias y homenajes en la comunidad deportiva y más allá. Pedro Pesatti, vicegobernador de Río Negro, destacó las cualidades de Castaños, enfatizando que “fue una mujer que hizo del esfuerzo, la constancia y la disciplina una forma de vida”, y subrayó su impacto en la comunidad, donde supo inspirar a muchos con su dedicación y valores. Estas palabras reflejan el profundo respeto y admiración que existía hacia la atleta, que no solo fue una competidora excepcional, sino también un modelo a seguir.

El camino de Gladys Castaños en el fisicoculturismo comenzó en 2005, cuando se aventuró en competiciones de fuerza. Su talento y perseverancia la llevaron a convertirse en campeona argentina en 2010, y en 2019, alcanzó la cúspide de su carrera al consagrarse campeona mundial en Estrasburgo, Francia. En esa ocasión, logró superar a competidores de países como Suiza, Polonia, Francia y Alemania, lo que la posicionó como una de las mejores en su disciplina a nivel global. Su éxito no solo le trajo reconocimiento personal, sino que también elevó el perfil del fisicoculturismo argentino a nivel internacional.

A lo largo de su trayectoria, Castaños acumuló tres títulos mundiales, siendo un símbolo de esfuerzo y dedicación. Mario Sabbatella, exlegislador, expresó su admiración por la atleta, reconociendo el significado de su logro y su capacidad de llevar el nombre de Viedma y Patagones más allá de las fronteras. Las palabras de Sabbatella reflejan el impacto que Castaños tuvo en su comunidad, donde su legado perdurará en las memorias de aquellos que la conocieron y la admiraron.

Además de su destacada carrera deportiva, Castaños también se dedicó a la docencia, enfocándose en la formación de adultos mayores y promoviendo hábitos de vida saludables en la comunidad. Su compromiso con la educación y la salud la convirtió en una referente no solo en el deporte, sino también en la vida cotidiana de muchas personas. La Legislatura de Río Negro reconoció su labor y la despidió con un mensaje institucional que rinde homenaje a su legado.

La muerte de Gladys Castaños ha generado una profunda tristeza en Río Negro y ha dejado un vacío en el deporte de la región. La comunidad del fisicoculturismo argentino, y el deporte en general, despiden a una figura que no solo sobresalió por su talento, sino también por su capacidad de inspirar a otros. Su legado perdurará en la memoria de quienes la conocieron y en aquellos que continúan luchando por sus sueños en el fisicoculturismo.