Redacción Medios Digitales.- En una noche para el recuerdo, los Knicks de Nueva York protagonizaron una de las remontadas más impresionantes en la historia de las Finales de la NBA, al vencer a los San Antonio Spurs por 107-106. Esta victoria, que llegó de la mano de un palmeo decisivo de OG Anunoby a tan solo un segundo del final, permitió a los Knicks reducir la serie a 3-1 y los posiciona a un triunfo de conquistar su primer anillo desde 1973. La magnitud de la remontada, que alcanzó los 29 puntos, establece un nuevo récord en el contexto de las finales de la liga, superando lo que se creía posible en un escenario tan adverso.

El encuentro tuvo lugar en el icónico Madison Square Garden, donde los aficionados neoyorquinos presenciaron una actuación épica de sus jugadores, especialmente de Jalen Brunson, quien se destacó con 36 puntos, y Anunoby, que aportó 31. Este triunfo no solo representa una oportunidad histórica para el equipo, sino que también coloca a los Knicks en una posición privilegiada para cerrar la serie el próximo sábado en San Antonio. No es una tarea sencilla, ya que solo un equipo en la historia, los Cleveland Cavaliers en 2016, ha logrado revertir una desventaja de 3-1 en las finales.

Desde el comienzo del partido, la situación se tornó complicada para los Knicks. San Antonio tomó rápidamente una ventaja de 10 puntos, obligando al entrenador Mike Brown a solicitar un tiempo muerto tras apenas un minuto de juego. Sin embargo, la ofensiva de los Spurs fue implacable, cerrando el primer cuarto con una ventaja de 22-41, gracias a un 65,2% de aciertos en sus tiros, mientras que los Knicks apenas lograban un 29,4%. La defensa y el ataque de los Spurs dejaron a los locales en una auténtica pesadilla, marcando la pauta desde el inicio del partido.

En el segundo cuarto, la situación no mejoró para Nueva York. Los Spurs continuaron con su dominio, inundando el aro rival con triples y manteniendo en jaque a los Knicks. La primera mitad concluyó con un sorprendente 49-76 a favor de San Antonio, marcando la mayor diferencia en puntos para un equipo visitante al finalizar los primeros dos cuartos en la historia de las finales. Mientras que los Knicks luchaban por mantenerse en el juego, Brunson fue el único que destacó con 15 puntos en este período.

Sin embargo, tras el descanso, los Knicks mostraron una resiliencia notable. Con una racha de 13-0, el equipo neoyorquino comenzó a cerrar la brecha, recordando a sus seguidores que no se daban por vencidos. Esta misma capacidad de remontar había sido vista anteriormente en la serie contra los Cleveland Cavaliers, lo que les dio confianza. A medida que los Spurs se ponían nerviosos, las pérdidas de balón comenzaron a acumularse, y su porcentaje de aciertos desde el perímetro cayó drásticamente, lo que permitió a los Knicks recortar la ventaja y dejar el marcador en 75-90 al final del tercer cuarto.

El último cuarto fue un verdadero espectáculo de baloncesto. Con un arranque fulminante, los Knicks lograron un parcial de 20-4, acercándose a solo cuatro puntos de los Spurs. La atmósfera en el Madison Square Garden se volvió electrizante y los aficionados comenzaron a soñar con lo que sería una remontada épica. La presión sobre los Spurs crecía, y aunque intentaron estabilizarse, el empuje de los Knicks fue innegable, llevando el partido al límite hasta el emocionante desenlace.

Con este triunfo, los Knicks han demostrado que, a pesar de las adversidades, tienen el potencial y la determinación para luchar por el campeonato. La serie sigue, y el próximo partido en San Antonio promete ser un enfrentamiento crucial donde los Knicks buscarán cerrar la serie y hacer historia en la NBA.