La NASA ha reconocido públicamente la existencia de "errores" técnicos y de gestión en la reciente misión de la nave Starliner, de Boeing, que resultó en una prolongada estadía de dos astronautas en la Estación Espacial Internacional (EEI). La misión, que despegó el 5 de junio de 2024 desde Florida, estaba planificada para durar entre ocho y catorce días, pero se extendió hasta marzo de 2025 debido a fallas en el sistema de propulsión detectadas durante el vuelo.
Como consecuencia de estas anomalías, la agencia espacial tomó la decisión de que el Starliner regresara a la Tierra sin los astronautas Butch Wilmore y Suni Williams, quienes finalmente volvieron a casa cerca de nueve meses después, gracias a una misión de SpaceX, liderada por Elon Musk. Este desenlace ha llevado a la NASA a analizar exhaustivamente las causas de los problemas que surgieron durante la misión, lo que reveló un panorama más complejo de lo que inicialmente se había estimado.
En un informe divulgado recientemente, la NASA identificó no solo fallas técnicas, sino también deficiencias en la gestión y la cultura organizacional que impactaron en las decisiones de ingeniería. Jared Isaacman, el administrador de la NASA, enfatizó la importancia de la transparencia en la agencia, señalando que es fundamental reconocer los errores para evitar su repetición. Además, reafirmó el compromiso de trabajar junto a Boeing para implementar las correcciones necesarias y garantizar que el Starliner esté listo para volar nuevamente solo cuando se cumplan todos los requisitos de seguridad.



