La Liga Árabe condenó “firmemente” la decisión de Nauru de abrir en Jerusalén su Embajada en Israel y sostuvo que la medida constituye “una violación explícita” del Derecho Internacional. Según la Secretaría General del organismo, el traslado apunta a “reforzar la realidad ilegal impuesta por la ocupación israelí”.

El organismo afirmó que la decisión “va contra la posición internacional establecida en torno al estatus legal e histórico de Jerusalén”. En ese sentido, aludió a dos resoluciones de Naciones Unidas que rechazan el reconocimiento de medidas israelíes destinadas a alterar la situación de la ciudad y que plantean la necesidad de que los países retiren sus legaciones de Jerusalén.

“La apertura de una Embajada en el Jerusalén ocupado no altera el estatus legal de la ciudad, no da ningún derecho o beneficio legal sobre la ocupación, ni perjudica de ninguna forma los derechos inalienables del pueblo palestino”, señaló la Liga Árabe. También remarcó el derecho palestino a establecer un Estado independiente sobre las fronteras del 4 de junio de 1967, con Jerusalén Este como capital.

A través de un comunicado, la organización advirtió sobre “los peligros de este tipo de pasos”, ya que, según su evaluación, podrían alentar a las autoridades de ocupación a profundizar políticas destinadas a consolidar el “statu quo” que considera ilegal e imponer un mayor control sobre Jerusalén. Para la Liga Árabe, esas acciones debilitan las posibilidades de alcanzar la paz mediante la solución de dos Estados.

Por último, el organismo reclamó a Nauru que “reconsidere esta decisión”, en línea con su rechazo a la apertura de representaciones diplomáticas en Jerusalén mientras sostiene que la ciudad mantiene un estatus legal e histórico cuya modificación no debe ser reconocida.