La Arquidiócesis de México ha realizado un llamado a la sociedad para que el fervor generado por el Mundial de fútbol y el inminente partido entre México e Inglaterra se traduzca en un compromiso social que aborde los graves problemas que aquejan al país. En un editorial titulado "¿Y si sí?", publicado en el semanario católico Desde la fe, la institución religiosa propone que la esperanza y el optimismo que se viven en el ámbito deportivo se apliquen a los desafíos sociales, como la violencia, la desaparición de personas, la desintegración familiar y la defensa de la dignidad humana.

La frase "¿Y si sí?", que resuena en los estadios, en redes sociales y en conversaciones cotidianas, se convierte en el símbolo de un país que anhela creer en lo que parece inalcanzable. La Arquidiócesis plantea la pregunta: "¿Por qué deberíamos reservar esta capacidad de creer solo para el fútbol?". La institución sugiere que la misma convicción necesaria para soñar con una victoria en el Mundial debería ser aplicada a la realidad social de México, donde muchos sostienen que el cambio es imposible y que la violencia y la ruptura familiar son inevitables.

En su editorial, la Iglesia cuestiona qué sucedería si esa misma esperanza pudiera contribuir a disminuir la violencia que ha causado tanto sufrimiento en las comunidades, a encontrar soluciones que reduzcan la cantidad de personas desaparecidas y a restaurar la paz en los hogares. Este enfoque resalta la necesidad urgente de que los jóvenes no consideren el suicidio como la única salida a su dolor y de fomentar familias que transmitan valores, escuchen y acompañen a sus miembros en el amor y la educación.

Además, Desde la fe enfatiza que este llamado está vinculado al reconocimiento de la dignidad de cada vida humana y a la responsabilidad de proteger a quienes son desechados o ignorados por la sociedad. La Arquidiócesis se pregunta por qué es más fácil creer en la victoria de un equipo de fútbol que en la posibilidad de reconstruir un país. La institución invita a reflexionar sobre la capacidad de la comunidad para disminuir la violencia y sanar las heridas de las comunidades afectadas.

El planteo de la Arquidiócesis no surge de un "optimismo ingenuo", sino de una esperanza cristiana que se basa en la convicción de que el bien puede prevalecer cuando cada individuo decide asumir su parte de responsabilidad. Este mensaje resalta que un verdadero cambio solo puede comenzar cuando la sociedad se cuestiona no solo qué pueden hacer los demás, sino también qué puede hacer cada persona en su entorno.

Finalmente, el editorial advierte que aunque el Mundial se llevará a cabo en un corto período, los desafíos fundamentales que enfrenta el país no desaparecerán. La Arquidiócesis concluye su mensaje instando a la sociedad a que el "¿Y si sí?" no se limite a ser un grito de aliento durante un partido, sino que se convierta en una forma de ver la vida y los problemas cotidianos, promoviendo así un cambio significativo en la realidad mexicana.