Un análisis elaborado por el grupo de estudio técnico de la FIFA concluyó que la ampliación del Mundial, que pasó de 32 a 48 selecciones, tuvo un resultado positivo. El informe sostiene que no se concretaron los temores de que el nuevo formato pudiera convertirse en “un desastre” para los equipos de menor nivel y destaca la calidad general de la competencia.
Arsène Wenger, exentrenador del Arsenal e integrante del análisis, se refirió al balance durante una conferencia de prensa previa a la final del domingo entre España y Argentina. Según explicó, el nivel de los partidos fue “muy alto” y la diferencia entre las selecciones más poderosas y las consideradas menores “se está reduciendo”.
Como ejemplo, Wenger mencionó a Cabo Verde. El seleccionado, que a priori estaba entre los equipos más débiles del torneo, alcanzó los dieciseisavos de final en su debut mundialista y quedó eliminado frente a Argentina después de la prórroga, en esa misma instancia.
El estudio fue realizado por un equipo del que también forma parte Jürgen Klinsmann, exseleccionador de Alemania, a partir de un análisis detallado de los partidos disputados en Estados Unidos, Canadá y México. Los datos recopilados indicaron además que algunas modificaciones reglamentarias tuvieron efectos concretos durante los encuentros.
Entre esos cambios, el grupo destacó que muchos saques de arco se ejecutaron con mayor rapidez y que disminuyó la cantidad de intervenciones médicas. Antes del comienzo del torneo, los árbitros habían recibido la indicación de evitar esas demoras o sancionarlas cuando existieran dudas al respecto.
El equipo técnico también calculó que la cantidad de goles convertidos desde fuera del área duplicó la registrada en el Mundial de Catar, disputado cuatro años antes. El informe incorporó ese dato como parte de la evaluación de los partidos del torneo ampliado.



