En 1977, la categoría 60 de San Telmo se destacó como una de las formaciones más prometedoras del club. Con una apasionada hinchada que llenó las gradas, los jóvenes jugadores lograron consagrarse campeones en la Sexta División, tras derrotar a Comunicaciones en un emocionante partido final, con un gol decisivo de Julio Carrizo. Bajo la dirección del innovador director técnico Mario Nacisi, el equipo se mostró imbatible, con solo dos derrotas en toda la campaña y una serie de victorias aplastantes, incluyendo un abrumador 9-1 frente a El Porvenir y un contundente 8-0 contra Los Andes. Esta época dorada del club fue recordada por los jugadores como un tiempo en el que cada uno conocía perfectamente su rol en el campo, gracias a un estilo de juego que se había perfeccionado a lo largo de la temporada.
José Báez, un destacado delantero de ese equipo y luego entrenador del club, recordó cómo la táctica avanzada de Nacisi les permitía presionar al rival y llevar a cabo una defensa efectiva que dejaba a los oponentes en fuera de juego. "Jugábamos de memoria", afirmó Báez, quien tuvo una carrera exitosa en equipos como Sarmiento y Defensa y Justicia. Su experiencia en San Telmo fue enriquecida por su amistad con Marcelo Tinelli, quien también formó parte de ese talentoso plantel. Aunque Tinelli no alcanzó a debutar en Boca por cuestiones contractuales, su trayectoria en el fútbol continúa siendo un tema de conversación entre los aficionados.
La temporada 77 marcó un hito en la historia del club y la camada de jugadores que la integró es recordada con cariño y admiración. Entre ellos se encontraba Lucho Martínez, considerado uno de los diez mejores futbolistas de San Telmo, junto a otros talentos como Carrizo y Tinelli. El Chino, como era conocido Báez, rememoró cómo Tinelli comenzó como marcador de punta, pero su versatilidad le permitió desempeñarse en múltiples posiciones, desde defensor central hasta volante. "Podría haber jugado tranquilamente en Primera, le sobraba paño", comentó el Chino, resaltando el potencial que tenía su compañero.
En 1974, San Telmo se enfrentó a los Cebollitas, donde brillaba un joven Diego Maradona, quien más tarde se convertiría en una leyenda del fútbol mundial. Este encuentro fue crucial, no solo por la calidad del juego, sino también por la amistad que se forjaría entre Maradona y Tinelli a lo largo de los años. En ese partido, San Telmo sorprendió al irse al descanso con un 2-0 a favor, en un duelo disputado en el Cilindro de Avellaneda, como preliminar del partido que enfrentaba a River Plate y Talleres de Córdoba. Era la primera vez que el talento de Maradona se mostraba en televisión, un momento que quedaría grabado en la memoria de los aficionados.
A pesar de la ventaja inicial, la historia cambió cuando Maradona decidió tomar el control del juego. "Se enojó Diego y perdimos, no le podíamos sacar la pelota. Daba cada pase...", recordó Báez, quien rememoró un momento cómico en el que, mientras Maradona se preparaba para un tiro libre, le hizo una broma amistosa, advirtiéndole que si hacía otro pase-gol, lo lastimaría. Sin embargo, Maradona no solo respondió, sino que se convirtió en el goleador del encuentro, llevando a su equipo a una victoria impresionante.
Este partido no solo marcó un capítulo en la historia del fútbol argentino, sino que también refleja la esencia del deporte en su forma más pura: la competencia, la amistad y el esfuerzo colectivo. La historia de San Telmo y sus jóvenes promesas continúa inspirando a nuevas generaciones de futbolistas, recordando que, más allá de los resultados, lo que realmente importa son las experiencias compartidas en el campo y las relaciones que se forjan a lo largo del camino.



