En el mundo del fútbol, los nombres de los jugadores suelen acaparar los titulares y la atención del público, pero hay figuras que, aunque menos visibles, son fundamentales en la construcción de la historia de un equipo. Marito De Stéfano es uno de esos personajes que, desde las sombras, ha contribuido a forjar la identidad de la selección argentina a lo largo de casi tres décadas. Su labor como utilero ha sido esencial para el funcionamiento interno del equipo, y su dedicación y cariño por los futbolistas lo han convertido en un referente querido y respetado por generaciones.

En una reciente conversación con la periodista Erica Etter, Marito brindó una mirada íntima sobre su trayectoria en el fútbol argentino. A lo largo de la charla, De Stéfano compartió recuerdos entrañables que abarcan gran parte de la historia reciente del deporte. Su inicio en el mundo de las selecciones juveniles fue casi accidental, tras el fallecimiento del utilero anterior. Aunque al principio dudó en aceptar el puesto, pronto se dio cuenta de que había encontrado su verdadera vocación. "Soy un privilegiado", destacó con emoción, reafirmando su amor por el trabajo que realiza y la pasión que le imprime cada día.

La conexión de Marito con los jugadores va más allá de una simple relación laboral. Su compromiso y lealtad hacia ellos son evidentes cuando dice: "Mato por el jugador". Para él, cada uno de los futbolistas que forman parte del equipo nacional no son solo atletas, sino personas que se entregan por completo en el campo de juego. Esta filosofía de vida ha cimentado un vínculo especial con los jugadores, quienes ven en él a alguien en quien pueden confiar y apoyarse.

Uno de los momentos más conmovedores de la entrevista fue cuando Marito recordó su primer encuentro con Diego Maradona. Aquel histórico primer contacto lo dejó “duro” de emoción. De Stéfano describió al ícono del fútbol argentino como una persona auténtica, tal como se mostraba ante las cámaras: divertido y lleno de energía. La despedida de Maradona en la Bombonera es otro de esos recuerdos imborrables que guarda con cariño, un evento donde tuvo la chance de ayudarlo a prepararse para su homenaje, lo que reafirma la cercanía que logró establecer con todos los integrantes del equipo.

En contraste con la explosividad de Maradona, Lionel Messi representa un perfil mucho más reservado y de bajo perfil. Marito ha estado presente en la carrera del astro desde sus inicios en la selección, destacando su personalidad especial que atrae tanto a niños como a adultos. Esta relación se ha transformado en un lazo casi familiar, donde De Stéfano se encuentra renuente a pensar en un futuro sin Messi en la selección, evidenciando la profundidad de su conexión.

Uno de los momentos más significativos que compartió fue el de la obtención de la Copa del Mundo en Qatar. A pesar de haber vivido cada instante de la campaña victoriosa, Marito reveló que le costó más de un año asimilar que Argentina había logrado el campeonato. "No caía. No podía creer que éramos campeones del mundo", confesó, reflejando la incredulidad y la alegría que sintió al ser parte de un logro tan monumental.

El regreso a Argentina con el plantel tras la victoria es otro recuerdo que lo conmueve profundamente. Desde el techo del avión, pudo sentir la inmensa alegría de los hinchas y la euforia de haber alcanzado el sueño que todos anhelaban. Marito De Stéfano no solo es el utilero más querido de la selección, sino también un testigo privilegiado de la historia del fútbol argentino, cuya pasión y entrega han dejado una huella imborrable en el corazón de los futbolistas y de los aficionados.