El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, emitió una firme condena a los comentarios racistas realizados por la senadora paraguaya Celeste Amarilla hacia Kylian Mbappé, capitán de la selección francesa, tras la eliminación de Paraguay en los octavos de final del Mundial 2026. En un comunicado difundido a través de sus redes sociales, Infantino expresó su solidaridad con el futbolista y subrayó la necesidad de combatir el racismo de manera colectiva. “Es imperativo que todos, desde el mundo del fútbol hasta la sociedad en general, unamos fuerzas para erradicar el racismo”, afirmó el dirigente.
La controversia se desató el 5 de julio, cuando Paraguay fue derrotado por Francia 1-0 en un partido disputado en Filadelfia. Horas después de la derrota, Amarilla utilizó la plataforma social X para lanzar una serie de insultos racistas hacia Mbappé, donde lo describió como un “camerunés colonizado” y sugirió que debería haber sido agredido por los jugadores paraguayos al final del encuentro. Estas declaraciones generaron una rápida y amplia condena en el ámbito deportivo y político internacional, revelando la profundidad de los problemas de racismo que persisten en el fútbol y más allá.
La respuesta de Mbappé fue contundente. A través de sus redes sociales, el delantero francés calificó a Amarilla como una “mujer despreciable” y afirmó que sus comentarios eran una ofensa no solo hacia él, sino hacia todo el pueblo paraguayo, que ha mostrado gran pasión y honor durante el torneo. “Su imprudencia y racismo han oscurecido el esfuerzo histórico de los jugadores paraguayos”, lamentó el futbolista, dejando claro que no permitirá que el odio y la intolerancia tengan cabida en el deporte que ama.
Las repercusiones de los comentarios de Amarilla no se hicieron esperar. La ministra de Deportes de Francia, Marina Ferrari, condenó las afirmaciones de la senadora, calificándolas de “indignas e inaceptables”. Ferrari enfatizó que el ataque a Mbappé es un ataque a los valores de libertad, igualdad y fraternidad que representan no solo al jugador, sino a toda la nación francesa. Esta respuesta institucional resalta la importancia de la defensa de los principios fundamentales en momentos de crisis.
La Federación Francesa de Fútbol (FFF) también tomó cartas en el asunto, anunciando su intención de presentar una denuncia ante las autoridades judiciales. A través de un comunicado oficial, la FFF destacó que las declaraciones de Amarilla son “delictivas y condenables” y que deben ser perseguidas en todos los rincones del mundo. Esta acción resalta el compromiso de las instituciones deportivas con la lucha contra el racismo y la necesidad de crear un entorno seguro y respetuoso para todos los jugadores.
Infantino, en su declaración, alineó su condena con el compromiso de la FIFA de luchar contra el racismo en el fútbol. “Durante esta Copa Mundial, hemos visto el potencial del fútbol como unificador de la sociedad. Debemos asegurarnos de que nuestro deporte siga siendo un espacio inclusivo y seguro para todos”, afirmó el presidente de la FIFA. Estas palabras no solo refuerzan la postura de la FIFA, sino que también llaman a la acción y a la reflexión sobre el papel del deporte en la promoción de valores de respeto y dignidad en todo el mundo.



