El esquiador olímpico Hunter Hess ha convertido el equilibrio en el fundamento de su carrera deportiva. A sus 27 años, es considerado uno de los máximos exponentes del halfpipe masculino y ha llamado la atención en los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán Cortina, tanto por sus declaraciones sobre la política estadounidense como por la impresionante técnica que respalda sus saltos y giros.

Hess, especialista en halfpipe, una de las tres disciplinas del esquí libre junto al big air y el slopestyle, realiza maniobras complejas como el 1620, el double cork 1260 y el triple cork mientras navega por las paredes heladas del tubo. La naturaleza de este deporte, que exige giros y movimientos a gran velocidad, a menudo en posiciones invertidas, hace que la percepción corporal sea fundamental para el éxito del atleta.

El coordinador de desarrollo atlético del equipo estadounidense de esquí libre, Mark Dyer, destacó el compromiso de Hess, quien entrena intensamente durante todo el año. Su preparación incluye correr, patinar y ejercicios de equilibrio y propiocepción. Aunque estos conceptos suelen confundirse, la propiocepción se refiere a la capacidad del cuerpo para detectar la posición de sus extremidades sin la ayuda de la vista, mientras que el equilibrio combina esta información con señales visuales y datos vestibulares. Este enfoque preciso es crucial para un esquiador que ejecuta acrobacias en el aire. La rutina de Hess incorpora ejercicios en superficies inestables y movimientos unipodales, lo que refuerza su capacidad de reacción ante situaciones imprevistas, una habilidad esencial al aterrizar tras giros complejos.