Gustavo Alfaro, director técnico de la selección paraguaya, se pronunció en una conferencia de prensa antes del crucial enfrentamiento contra Turquía, correspondiente a la segunda jornada de la fase de grupos del Mundial 2026. En este encuentro, el entrenador argentino compartió sus impresiones sobre la contundente derrota sufrida ante Estados Unidos, con un marcador de 4-1 en el debut, y analizó la complejidad de la competencia internacional. Junto a él, Matías Galarza Fonda, un joven futbolista que ha estado bajo el escrutinio mediático, también abordó las dudas sobre su estado anímico tras ser dejado de lado por River Plate.

"La frustración que sentimos después del partido con Estados Unidos es inmensa. Hay muchas razones para ello, las cuales hemos debatido y analizado a fondo. Es primordial entender que este torneo no ofrece espacio para detenerse en lo que ha sucedido. No hay tiempo para lamentaciones, debemos afrontar nuevos desafíos y resolver problemas. Mañana esperamos que el resultado sea diferente; este partido es crucial, ya que en un Mundial, cada encuentro puede definir el destino de un equipo", declaró Alfaro, mostrando la determinación que espera de su plantel.

En la misma línea, Galarza Fonda desmintió los rumores que indicaban un estado emocional inadecuado para competir. "Estoy en el escenario más grande del mundo, y si tengo alguna preocupación, es sólo por dar lo mejor a mi país. La verdad es que estoy orgulloso y feliz de estar aquí, con la mente enfocada en el partido del viernes", afirmó el jugador, refutando las versiones que lo pintaban como desanimado.

Alfaro, en una muestra de apoyo hacia su joven jugador, comentó: "Escuché que algunos decían que Matías estaba desanimado, pero si lo vieran, dirían 'menos mal que está así', porque realmente levanta el ánimo de todos a su alrededor". Esta declaración refleja la confianza que el técnico tiene en su equipo, a pesar de las adversidades.

El entrenador también compartió una curiosa anécdota sobre la atmósfera en el plantel tras la derrota. "Les decía a los jugadores que hay una plaza con muchas palmeras justo frente al hotel donde nos estamos hospedando. Tenía ganas de ir a morder las palmeras, porque, seamos sinceros, ¿quién no querría hacerlo después de un partido así? Siempre les digo a los chicos: 'Perdimos el viernes, el sábado es para la depresión, el domingo la euforia. Ya está, el partido terminó, si no, viviríamos en un velorio permanente'", expresó con un toque de humor.

Alfaro asumió la responsabilidad de la derrota, destacando que Paraguay fue superado tanto estratégica como tácticamente. "Desde el primer partido contra Uruguay hasta el último del Mundial, me hago cargo de todo. Es un proceso de aprendizaje continuo, y de las derrotas más duras siempre se puede extraer una lección valiosa", añadió con sinceridad.

Respecto al rol del arquero Orlando Gill, quien ha sido objeto de críticas tras los goles recibidos, Alfaro reafirmó su confianza en él: "Orlando recibió goles de gran calidad; fueron definiciones excepcionales. En una derrota como la que sufrimos, es común que quienes no jugaron sean considerados los mejores. No voy a someter a los jugadores a una crítica destructiva, porque cada experiencia, incluso las más dolorosas, puede ofrecer enseñanzas importantes".

Con este enfoque, Alfaro busca no solo motivar a su equipo, sino también construir una mentalidad resiliente que permita a Paraguay competir con fuerza en el Mundial. La próxima cita contra Turquía será un momento crucial para demostrar que la selección puede levantarse y reponerse de las adversidades, reafirmando su compromiso hacia un objetivo común.

La competencia se intensifica y los ojos de los hinchas paraguayos estarán fijos en el desempeño de su equipo, esperando que las palabras de su director técnico se traduzcan en acciones en el campo de juego.