Los bonaerenses Alan Chaves y Francisco Verón atraviesan un momento destacado dentro del boxeo argentino. Chaves ocupa el segundo puesto del ranking mundial de la categoría liviano de la OMB, mientras que Verón aparece octavo entre los medianos junior del CMB. La posición que alcanzaron, la continuidad de sus presentaciones y la importancia de las carteleras en las que fueron incluidos explican su lugar como las dos principales referencias del plantel nacional.
Sus carreras, de todos modos, avanzan por caminos diferentes. Chaves todavía cuenta con una estrategia de resguardo acordada con la empresa británica Matchroom, una decisión que apunta a administrar sus próximos pasos. Verón, en cambio, construyó su recorrido a partir del riesgo, el sacrificio y la incertidumbre sobre el resultado final de cada desafío. Ambos lograron consolidarse cuando tuvieron la oportunidad de competir en escenarios de mayor exigencia.
Verón tiene a Sebastián Fundora, de Estados Unidos, como uno de los nombres vinculados con su horizonte mundialista. Sin embargo, aceptó modificar sus planes a partir de una propuesta muy importante desde el punto de vista económico, aunque también exigente en lo deportivo: subirá de 69,850 a 72,500 kilogramos para enfrentar al cubano Yoenlis Hernández.
Hernández tiene 29 años, está invicto como profesional y registra 11 victorias, nueve de ellas por nocaut. El combate será a 10 rounds y se realizará el 22 de agosto en Las Vegas. Para Verón, la pelea será determinante: además de representar la mejor paga de su carrera, marcará su debut en la empresa PBC y su primera aparición en la pantalla de DAZN, como complemento de una pelea mundialista.



