La selección de Francia logró avanzar a los cuartos de final del Mundial 2026 tras superar a Paraguay por 0-1 en un partido disputado en el Lincoln Financial Field de Filadelfia, Estados Unidos. El único gol del encuentro fue anotado por Kylian Mbappé mediante un penalti en el minuto 70, un momento crucial que selló el destino de ambos equipos en esta fase del torneo. Este triunfo coloca a los franceses en una posición favorable, preparándolos para enfrentar a Marruecos en la siguiente ronda, un oponente que ya les presentó dificultades en las semifinales del Mundial anterior en Catar.
Desde el comienzo del partido, se hizo evidente que el equipo dirigido por Didier Deschamps enfrentaba más complicaciones de las esperadas ante un Paraguay que se mostró defensivamente sólido y bien organizado. A pesar de la intensa ola de calor que se sintió en Filadelfia, con temperaturas que alcanzaron los 38 grados, los jugadores franceses intentaron imponer su ritmo, pero la defensa albirroja se mantuvo firme, dificultando las incursiones de sus atacantes, incluyendo a figuras como Ousmane Dembélé y Bradley Barcola.
A medida que avanzaba el primer tiempo, la falta de creatividad y la presión ejercida por la defensa paraguaya llevaron a que Francia no registrara ningún disparo a puerta antes del descanso. La estrategia del equipo sudamericano fue clara: marcar territorio y neutralizar a las estrellas galas, lo que generó frustración en los jugadores franceses que no lograban encontrar espacios ni generar peligro real en la portería defendida por Orlando Gill. Esto se tradujo en un primer tiempo monótono, en el que las oportunidades de gol fueron prácticamente inexistentes para ambos lados.
El segundo tiempo no comenzó de la mejor manera para el conjunto paraguayo, ya que las lesiones de Omar Alderete y Julio Enciso encendieron las alarmas en el banquillo dirigido por Gustavo Alfaro. A pesar de estos contratiempos, Paraguay continuó con su esfuerzo defensivo, mientras que Francia, con la entrada de Désiré Doué, buscó aumentar la presión. La estrategia empezó a dar frutos cuando Manu Koné, que ya había tenido un intento en la primera mitad, logró probar la habilidad de Gill con un fuerte disparo desde fuera del área.
Fue en este contexto que Doué, a través de su rapidez y desborde, generó el penalti que acabaría por cambiar el rumbo del partido. La intervención del VAR fue crucial, y Mbappé no falló desde los once metros, anotando su séptimo gol del torneo y elevando su cuenta a 19 en la historia de su carrera, acercándose a la cifra de su compatriota Leo Messi. Este tanto no solo representó un alivio para los franceses, sino que también incrementó la presión sobre una Paraguay que, tras haber eliminado a Alemania en la ronda anterior, se encontraba en una situación complicada.
A pesar de tener la ventaja, Francia no logró cerrar el partido de manera definitiva. Mbappé tuvo varias oportunidades para ampliar la ventaja, pero se encontró con una sólida actuación de Gill, quien realizó paradas clave que mantuvieron a Paraguay en la contienda. El equipo albirrojo, aunque agotado, mostró destellos de peligro, lo que generó un final de partido más abierto de lo que los franceses hubieran deseado. Con la incertidumbre de un eventual empate, la doble campeona del mundo estuvo a punto de complicarse, lo que resalta la necesidad de ajustar ciertos aspectos defensivos antes de su próximo encuentro.
La victoria de Francia, aunque celebrada, dejó en evidencia la necesidad de mejorar en ciertos aspectos, especialmente en la creación de juego y la definición. El partido contra Paraguay fue un claro reflejo de que, a pesar de contar con jugadores de gran calidad, el trabajo en equipo y la capacidad para adaptarse a diferentes estilos de juego son esenciales en un torneo de esta magnitud. Ahora, con la mirada puesta en Marruecos, los franceses deberán ajustar su estrategia y demostrar que son dignos contendientes a la defensa de su título mundial.



