El 20 de marzo, el periodismo deportivo de Sudamérica se vistió de luto con el fallecimiento de Ernesto Cherquis Bialo a los 85 años. Nacido en Montevideo, su vida dio un giro trascendental al radicarse en Buenos Aires a los cinco años, ciudad que lo vio crecer y donde finalmente dejó este mundo tras ser atendido en el renombrado Hospital Alemán. Su legado en el ámbito periodístico es innegable, con un total de cuatro Premios Martín Fierro que resaltan su excepcional trabajo tanto en radio como en televisión, además de haber recibido el Premio Konex en 1987, un reconocimiento a su trayectoria y aportes al periodismo en Argentina.
Desde que comenzó su carrera en 1962, Cherquis Bialo se convirtió en una figura central del periodismo deportivo. Su trayectoria incluyó destacadas colaboraciones en medios como el diario Clarín y la emblemática revista El Gráfico, de la cual se convirtió en director entre 1982 y 1990. Además, fue el conductor del popular programa La oral deportiva en radio Rivadavia, que se emitió entre 1994 y 2001, así como una figura recurrente en la televisión, donde trabajó en canales como Canal 13, Telefé y C5N. Su capacidad para conectar con el público y su estilo inconfundible lo convirtieron en un referente para varias generaciones de periodistas y aficionados al deporte.
Cherquis Bialo también ocupó un rol importante en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), donde se desempeñó como director de Medios de Comunicación y como vocero del entonces presidente Julio Humberto Grondona desde 2009 hasta el fallecimiento de este último en 2014. Su cercanía al poder del fútbol argentino le permitió estar en el centro de importantes decisiones y acontecimientos que marcaron la historia reciente del deporte en el país. Su conocimiento profundo del fútbol y su capacidad para comunicarlo lo hicieron indispensable en las coberturas de eventos deportivos.
A lo largo de su vida, enfrentó diversos desafíos, siendo uno de los más significativos su diagnóstico de leucemia en 2025. Tras un proceso de internación y recuperación, Cherquis Bialo logró volver al ámbito periodístico, demostrando su tenacidad y amor por la profesión. Sin embargo, en las últimas semanas de su vida, sufrió complicaciones severas que requirieron una nueva internación en el Hospital Alemán, donde su estado de salud se deterioró drásticamente.
En una entrevista, compartió el relato de su penosa experiencia de salud, donde describió cómo un enfriamiento se complicó hasta transformarse en una neumonía bilateral, lo que derivó en una grave crisis que afectó su médula ósea y terminó por desencadenar la leucemia. Reflejó la desolación que sentía al recibir las malas noticias de su médico, quien le aconsejó que se despidiera de sus seres queridos. Estas palabras resonaron como un eco de la fragilidad de la vida, especialmente para alguien que dedicó su existencia a informarnos y entretenernos.
La noticia de su fallecimiento ha provocado una profunda conmoción en la comunidad periodística argentina y en el ámbito deportivo en general. Clubes, colegas y profesionales del deporte han expresado su pesar y han recordado la huella imborrable que dejó en el periodismo deportivo. Su voz y su pasión por el deporte seguirán resonando en las memorias de quienes lo conocieron y admiraron su trabajo. Cherquis Bialo no solo fue un periodista; fue una institución dentro del periodismo deportivo sudamericano, y su legado perdurará en el tiempo.



