El Estadio Azteca, un emblema del fútbol mundial, se prepara para celebrar su septuagésimo aniversario en medio de un contexto histórico, ya que será una de las sedes principales de la Copa del Mundo de 2026. La FIFA anunció en 2022 las ciudades que albergarán este evento global, y la Ciudad de México se destacó al ser seleccionada como una de las tres sedes en el país, junto a Estados Unidos y Canadá. Este majestuoso estadio no solo es reconocido por su capacidad y su diseño arquitectónico, sino también por las innumerables hazañas deportivas que han tenido lugar en su interior a lo largo de las décadas.

Desde su inauguración en 1966, el Estadio Azteca ha sido testigo de momentos inolvidables en la historia de los mundiales. Ha albergado un total de 19 partidos de la Copa del Mundo, incluyendo dos encuentros inaugurales y dos finales, lo que lo convierte en el único recinto en el mundo que tiene ese honor. El estadio, que durante el mundial cambiará su nombre a Estadio Ciudad de México, será un escenario privilegiado para el partido inaugural entre el país anfitrión y Sudáfrica, lo que lo convierte en un lugar aún más legendario en el contexto del fútbol.

Entre sus aspectos más destacados se encuentra la actuación de Diego Maradona en 1986, donde dejó su huella con dos goles memorables que electrificaron al público. Uno de ellos, conocido como “La Mano de Dios”, se convirtió en un símbolo del fútbol, mientras que el segundo, un despliegue de habilidad y talento, está considerado como uno de los mejores goles en la historia de los mundiales. Estas gestas han hecho del Estadio Azteca un lugar donde el arte del fútbol se manifiesta en cada rincón, y el legado de Maradona permanece vivo en la memoria colectiva de los aficionados.

Sin embargo, el camino hacia la grandeza del Azteca no fue sencillo. Su construcción se inició con una serie de complicaciones, ya que el terreno elegido era problemático debido a su composición geológica. La elección del lugar en Santa Úrsula resultó ser un desafío, ya que el suelo estaba repleto de roca volcánica, lo que obligó a realizar trabajos de dinamización y excavación que casi agotan el presupuesto inicial. Este obstáculo provocó un retraso considerable en la obra y puso en jaque la viabilidad del proyecto.

A lo largo de sus 60 años de historia, el Estadio Azteca ha sido objeto de múltiples remodelaciones y mejoras, incluyendo la más reciente, que requirió una inversión de aproximadamente 300 millones de dólares. Estas reformas tienen como objetivo modernizar las instalaciones y adaptarlas a las exigencias de un evento de la magnitud del Mundial, asegurando que el Azteca continúe siendo un referente en el ámbito deportivo internacional. A medida que se acerca la Copa del Mundo de 2026, el estadio se transforma en un símbolo renovado, listo para recibir a miles de aficionados de todo el mundo.

El Azteca no solo es un lugar para disfrutar del fútbol, sino que también ha sido el escenario de eventos culturales y sociales de gran relevancia. A lo largo de su historia, ha recibido a figuras icónicas como el Papa Juan Pablo II y ha sido el centro de celebraciones y conmemoraciones significativas. Este legado trasciende el deporte, convirtiendo al Estadio Azteca en un punto de encuentro entre diversas culturas y el amor por el fútbol, un deporte que une a millones de personas alrededor del planeta.

Con su rica historia y su inconfundible presencia, el Estadio Azteca se erige como un coloso que no solo celebra el pasado, sino que también mira hacia el futuro. A medida que se aproxima la Copa del Mundo de 2026, los ojos del mundo se posarán nuevamente sobre este icónico estadio, donde se espera que se escriban nuevas historias que se sumen a su ya impresionante legado. Los aficionados, jugadores y visitantes sentirán la energía única que solo el Azteca puede ofrecer, reafirmando su estatus como uno de los templos más sagrados del fútbol mundial.