La selección española se instaló en la final del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, que disputará este domingo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. El equipo dirigido por Luis de la Fuente buscará ante Argentina, tricampeona del mundo, la segunda estrella de su historia, después de la consagración obtenida en Sudáfrica 2010.

España atravesó el torneo de menor a mayor y construyó su clasificación sobre dos pilares: la fortaleza defensiva y la personalidad para afrontar los partidos decisivos. En ese recorrido también debió resolver algunos encuentros con suspenso y sin alcanzar, al menos hasta el momento, el nivel futbolístico que le permitió conquistar la Eurocopa de 2024.

El debut ante Cabo Verde terminó en un empate sin goles, en un partido en el que el conjunto español generó pocas situaciones. La recuperación llegó en la segunda presentación, con una goleada por 4-0 frente a Arabia Saudí. Luego, España aseguró el primer puesto de su grupo al imponerse por 1-0 ante Uruguay, en un duelo áspero que exigió una respuesta firme.

La condición física y la falta de ritmo de algunos futbolistas también influyeron en el rendimiento del equipo. Entre ellos estuvo Lamine Yamal, quien completó la recuperación de una lesión muscular sufrida a finales de abril prácticamente en la previa del debut y trabajó desde entonces para acercarse a su mejor versión.

Con la defensa como uno de sus principales respaldos, la actual campeona de Europa avanzó en la fase eliminatoria y alcanzó nuevamente el partido decisivo de la competencia. Ahora tendrá enfrente a Argentina, en una final que pondrá en juego la segunda Copa del Mundo para España y la posibilidad de sumar una nueva consagración para el seleccionado sudamericano.