Durante la noche del jueves y la madrugada del viernes, el ejército israelí llevó a cabo una serie de bombardeos en los suburbios del sur de Beirut, sumándose así a la creciente tensión con Hezbolá, el grupo chiita que cuenta con el respaldo de Irán. Los ataques han dejado múltiples calles devastadas y han forzado a miles de personas a abandonar sus hogares en la capital libanesa.

Previo a los bombardeos, las autoridades israelíes habían instado a los habitantes de las zonas más pobladas del sur de Beirut a evacuar, dado que estas áreas son consideradas bastiones de Hezbolá. La ofensiva no se limitó únicamente a la capital, ya que también se reportaron ataques en otras ciudades libanesas como Trípoli, Tiro, Sidón, Nabatieh y Baalbaek.

Además, Hezbolá denunció una incursión terrestre israelí en el sur del Líbano, y se registraron enfrentamientos entre las fuerzas del grupo y vehículos militares israelíes en las cercanías de Khiyam. Esta nueva escalada se desencadenó después de que Hezbolá lanzara cohetes hacia Israel, lo que provocó una respuesta militar israelí tan solo 15 meses después de que ambas partes acordaran una tregua tras las hostilidades de 2024. Hasta el momento, el Ministerio de Salud del Líbano ha informado de al menos 123 muertes como resultado de los ataques israelíes de esta semana.