La figura de Claudio “Chiqui” Tapia volvió a quedar en el centro de las críticas por una escena vinculada con la Selección argentina. El conductor de la AFA aparece mencionado en 21 expedientes judiciales por presuntos hechos de corrupción. Además, está procesado en una investigación por retención indebida de impuestos y es objeto de pesquisas en Estados Unidos, incluido el FBI, por presuntos delitos de fraude y lavado de dinero.

En ese contexto, y mientras el seleccionado se prepara para disputar hoy la final del Mundial ante España, Tapia optó por mostrarse detrás de Lionel Messi junto a una persona que le secaba la transpiración de la nuca durante el intenso calor del verano boreal. La imagen fue interpretada como una provocación y reavivó los cuestionamientos sobre el modo en que el dirigente ejerce su autoridad dentro de la estructura del fútbol argentino.

El episodio del “secanuca” no es nuevo. En 2024, durante el partido entre Argentina y Canadá, ya se había visto al secretario de Tapia cumpliendo esa tarea. Aquella escena provocó una fuerte reacción pública, al ser considerada una muestra de sumisión degradante hacia un subordinado. Más allá de la situación puntual, la conducta volvió a plantear un debate sobre la utilización de los éxitos deportivos de la Selección como respaldo político. La popularidad y el talento de los futbolistas, especialmente el de Messi, quedan así expuestos como un escudo frente al rechazo que genera la conducción de la AFA entre parte de los argentinos.