Los Juegos Olímpicos de Invierno, que se llevarán a cabo en Milán-Cortina, introducirán el skimo, una disciplina que promete revolucionar el ámbito de los deportes de nieve. Este deporte, que combina técnicas de esquí y montañismo, hará su entrada en el programa olímpico, marcando un hito en la historia del evento y atrayendo tanto a aficionados como a nuevos seguidores.

El skimo, también conocido como esquí de montaña, se caracteriza por sus desafiantes pruebas que ponen a prueba la velocidad y la resistencia de los atletas. En esta edición, se llevarán a cabo tres competencias: la velocidad masculina, la velocidad femenina y el relevo mixto. Cada una de estas pruebas exige a los competidores enfrentarse a un recorrido que alterna entre ascensos y descensos, donde la rapidez y la destreza en las transiciones son cruciales para el éxito, como indican fuentes organizativas de los Juegos.

Con raíces que se remontan a las antiguas tradiciones de los países nórdicos, el skimo se utilizaba originalmente como un medio de transporte en terrenos nevados. Su conexión con actividades militares es notable, ya que se empleaba en patrullas de montaña durante conflictos como la Segunda Guerra Mundial. La disciplina ha evolucionado desde sus inicios en el siglo XIX en los Alpes y, tras ser reconocida oficialmente por el Comité Olímpico Internacional en 2016, finalmente hará su debut en el escenario olímpico en este evento, consolidando su lugar en la historia del deporte de invierno.