El Parlamento Vasco ha tomado una decisión contundente este jueves al rechazar una moción presentada por Vox, que buscaba instar al Gobierno Vasco a promover la realización de un partido de la selección española de fútbol en Euskadi durante la temporada 2025-2026. Esta propuesta, que generó un intenso debate, recibió 62 votos en contra, provenientes de los grupos PNV, EH Bildu, PSE-EE y Sumar, lo que equivale al 88% del total del pleno, mientras que solo ocho votos se expresaron a favor, de parte de Vox y el Partido Popular.

La moción de Vox no solo solicitaba al Gobierno Vasco que colaborara con la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y las instituciones locales para la organización de este partido, sino que también pedía que se instara al Consejo Superior de Deportes y a la RFEF a promover ante la FIFA la inclusión de algún partido de España en el País Vasco, una vez que se definan las sedes del Mundial de Fútbol 2030. Este tipo de iniciativas suelen generar tensiones en la política vasca, donde la identidad regional y el nacionalismo juegan un papel predominante.

Cabe destacar que, a pesar de la falta de participación de los otros partidos en el debate, la vicelehendakari y consejera de Cultura, Ibone Bengoetxea, había respondido previamente a una interpelación de Vox en un pleno de control. En esa ocasión, Bengoetxea subrayó que el 75% de los ciudadanos vascos apoya el reconocimiento oficial de las selecciones deportivas vascas, lo que complica la posibilidad de un partido de la selección española en un contexto donde el sentimiento nacionalista es fuerte.

En su intervención más reciente, el representante de Vox, Martínez, argumentó que no hay impedimentos para que el Gobierno Vasco lidere la solicitud de que España regrese a jugar en el País Vasco. Sin embargo, su planteo incluyó una afirmación que generó controversia: según él, España nunca podría ser considerada como visitante en el País Vasco, ya que esta región es una parte integral del país. Este tipo de declaraciones reflejan la complejidad de las relaciones entre la identidad vasca y la nacionalidad española.

El debate también giró en torno a las posibles implicaciones de este rechazo en la candidatura de Bilbao y Donostia-San Sebastián como sedes del Mundial de Fútbol 2030. Martínez insinuó que el nacionalismo vasco podría estar detrás de cualquier decisión de retirarse de esta candidatura, con el objetivo de evitar que estas ciudades se transformen en un símbolo de la bandera española por un tiempo. Este análisis resalta la fricción entre la promoción de eventos deportivos y la identidad regional.

Desde el Partido Popular, Santiago López se sumó a la crítica, sugiriendo que los partidos opositores temen que un partido de la selección española en Bilbao pueda llenar las calles de aficionados y banderas. López destacó que esta negativa refleja un miedo a que la celebración de un evento deportivo de esta magnitud podría desplazar el foco hacia una identidad nacional que ellos consideran desfavorable. En su argumentación, hizo una referencia polémica, sugiriendo que los opositores prefieren llenar las calles con imágenes de presos de ETA que con símbolos de unidad nacional.

El rechazo de esta moción no solo pone de relieve las tensiones políticas en Euskadi, sino que también plantea interrogantes sobre el futuro de la relación entre la selección española y las regiones con identidades fuertes y diferenciadas. La cuestión de si un partido de fútbol puede ser un puente para la integración o un foco de división sigue siendo un tema candente en la agenda política vasca.