La próxima edición del Mundial de Fútbol en 2026, que se llevará a cabo en Estados Unidos, promete ser un punto de inflexión para el deporte en el país. A tres décadas de la primera Copa del Mundo celebrada en suelo norteamericano, este evento se presenta como una oportunidad sin precedentes para el crecimiento y la consolidación del fútbol. Expertos y exjugadores de renombre coinciden en que un desempeño destacado del equipo nacional podría cambiar drásticamente el paisaje futbolístico estadounidense, elevando su estatus en la escena internacional.
La organización del Mundial no solo representa un evento deportivo, sino un esfuerzo estratégico por aumentar el interés en el fútbol a nivel nacional. Esta edición del torneo coincide con el ascenso de la Major League Soccer (MLS), que en los últimos años ha ganado notoriedad y ha empezado a atraer a destacados futbolistas de todo el mundo. La proyección que ofrece la Copa del Mundo puede ser el catalizador que impulse la liga y fortalezca las estructuras deportivas existentes, esenciales para el desarrollo del deporte en el país.
El legado del Mundial y el rendimiento del Team USA en el torneo son cruciales para capitalizar la atención mediática generada. Alexi Lalas, exdefensa y figura emblemática del fútbol estadounidense, subraya que las expectativas deben ser altas. Según sus palabras, el equipo no puede conformarse con un desempeño mediocre, dado que la infraestructura y el nivel de los futbolistas han mejorado considerablemente en las últimas décadas. Lalas sostiene que un resultado que no supere los octavos de final en 2026 sería visto como un retroceso inaceptable.
Por su parte, el exjugador Stu Holden también plantea ambiciosas metas para la selección, sugiriendo que alcanzar los cuartos de final sería un objetivo necesario, especialmente considerando que este hito solo se ha logrado una vez en los últimos noventa años. La historia del Mundial de 1994 fue clave en el desarrollo de la MLS, que desde su creación ha experimentado un crecimiento exponencial, tanto en asistencia como en popularidad internacional. La llegada de figuras como David Beckham, Thierry Henry y, más recientemente, Lionel Messi, ha elevado el perfil de la liga, atrayendo la atención de nuevos aficionados.
En el inicio de este año, la MLS estableció un récord de asistencia, con más de 387.000 espectadores en sus estadios, lo que refleja el creciente interés por el fútbol en el país. Actualmente, el fútbol se posiciona como el tercer deporte más popular en Estados Unidos, superando incluso al béisbol. Bettina Garibaldi, portavoz del comité organizador del Mundial en la región de Nueva York/Nueva Jersey, resalta que cerca de 100 millones de estadounidenses ya muestran interés por el fútbol, con 32 millones siguiendo de cerca al Manchester City, lo que demuestra la expansión del deporte en el país.
El desafío ahora radica en convertir a esos espectadores ocasionales en hinchas comprometidos con equipos locales. Nuria Tarré, directora de marketing del Manchester City y del City Football Group, enfatiza que este es un objetivo clave para el futuro del fútbol en Estados Unidos. Asimismo, el crecimiento del interés se manifiesta en la proyección internacional de futbolistas estadounidenses que compiten en ligas europeas de renombre, como Christian Pulisic y Weston McKennie, quienes son fuentes de inspiración para las nuevas generaciones de futbolistas.
El fútbol femenino también ha alcanzado logros significativos en Estados Unidos, dejando una huella imborrable en la historia del deporte. Momentos icónicos como la celebración de Brandi Chastain tras el título mundial en 1999 son recordados con orgullo. Carli Lloyd, bicampeona mundial, sostiene que el verdadero éxito de un Mundial se mide por su capacidad para inspirar y elevar el deporte a nuevas alturas, lo que añade una dimensión adicional a la importancia de la Copa del Mundo de 2026 para el fútbol en Estados Unidos.



