Una goma blanca de borrar puede ser una alternativa rápida para disminuir rayas negras, polvo y suciedad superficial en zapatos y zapatillas. El recurso funciona especialmente sobre las suelas, las punteras y otras piezas claras de goma, donde suelen quedar marcas producidas por el roce cotidiano.

Al frotar la goma sobre una mancha leve, sus pequeñas partículas ayudan a levantar residuos y rayones superficiales. Por eso, puede utilizarse en zapatillas de colores claros fabricadas con tela, cuero sintético o gamuza cuando presentan marcas pequeñas. También resulta útil en los costados y las punteras, zonas que están en contacto frecuente con veredas, escaleras, bicicletas, muebles y el suelo.

Una de las ventajas de este método es que permite limpiar sin mojar el calzado. La goma puede recoger polvo de superficies lisas, mientras que un trapo húmedo podría extenderlo. Se trata, así, de una opción para una limpieza rápida antes de salir de casa o de guardar las zapatillas.

Sin embargo, el procedimiento tiene límites. La goma no recupera el color original de una suela amarillenta, no elimina una mancha que haya penetrado en la tela ni repara raspaduras en las que el material perdió pigmento. Además, antes de aplicarlo es necesario identificar de qué está hecho el calzado, ya que la lona, la malla, el cuero, el cuero sintético, la gamuza y el nobuk no tienen la misma superficie ni responden de igual manera a los métodos de limpieza.