La Asociación Argentina de Tenis (AAT) comenzó a modificar el modo en que identifica y acompaña a sus jóvenes talentos. Durante años, los resultados en las categorías infantiles y juveniles funcionaron como el principal parámetro para proyectar una futura carrera profesional: cuanto más rápido llegaban los títulos, mayores parecían las expectativas. Ese criterio, sin embargo, empieza a ceder lugar frente a una mirada más amplia sobre el desarrollo de los jugadores.
El cambio tomó forma con la creación del Departamento Técnico Argentino (DeTA), presentada por la AAT en abril de este año. La nueva estructura impulsa un modelo de formación que no se concentra únicamente en los registros competitivos, sino que contempla el crecimiento integral de cada jugador. La propuesta también busca involucrar a los entrenadores y a las familias en el proceso de aprendizaje y acompañamiento.
La más reciente expresión de este enfoque fue una nueva Concentración Nacional de Transición, realizada durante cuatro días en el CeNARD. Participaron 16 chicos y chicas de las categorías Sub 10 y primer año de Sub 12, provenientes de nueve provincias y de la Ciudad de Buenos Aires. La convocatoria incluyó representantes de Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza, Salta, Entre Ríos, Corrientes, Tucumán, Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires.
El encuentro fue planteado como algo más que un campus de entrenamiento. Los participantes trabajaron junto a especialistas de distintas disciplinas y abordaron diferentes dimensiones vinculadas con su evolución deportiva. A través de estas concentraciones, la AAT busca iniciar un seguimiento desde edades tempranas y acompañar las camadas de transición con una perspectiva que contemple tanto el rendimiento como las distintas necesidades de quienes atraviesan las primeras etapas de su formación.



