El martes pasado, Franco Colapinto, el joven piloto argentino de la escudería Alpine en la Fórmula 1, cumplió un sueño que había anhelado durante mucho tiempo: conocer a Lionel Messi. Este encuentro, que tuvo lugar en el marco de una campaña promocional, no solo representa la concreción de un deseo personal, sino también una conexión entre dos íconos del deporte argentino. Colapinto, un ferviente admirador del astro del fútbol, ha expresado en numerosas ocasiones su admiración por Messi, quien se erige como un modelo de perseverancia y dedicación.
Con solo 22 años, Colapinto ha demostrado un profundo respeto por todos los deportistas, independientemente de la disciplina en que se destaquen. Su actitud fue evidente en la entrega de los Premios Olimpia en diciembre de 2024, donde aplaudió con entusiasmo a cada uno de los nominados y galardonados. La sorpresa llegó cuando se alzó con el premio de oro, que compartió con el arquero Emiliano “Dibu” Martínez. Además de su carrera en el automovilismo, Franco ha desarrollado aficiones que lo han llevado a compartir momentos con figuras de otros deportes, como el pádel, donde forjó una amistad con el reconocido Fernando Belasteguín.
La admiración que Colapinto siente por Messi va más allá de lo profesional; lo considera un referente de resiliencia, dedicación y fuerza ante las adversidades. Recordemos que el 18 de diciembre de 2022, en la histórica final del Mundial entre Argentina y Francia, Colapinto no pudo ocultar su alegría al ver a la selección consagrarse campeona del mundo, celebrando con fervor la tercera estrella en la camiseta albiceleste. Este tipo de momentos han forjado un vínculo especial en la mente del piloto, quien ha seguido de cerca la trayectoria del futbolista más laureado de la historia del deporte argentino.
El inicio de este vínculo se remonta a 2024, cuando Franco decidió enviarle un casco a Messi como un gesto simbólico de admiración. El capitán de la selección argentina, en respuesta, le envió una camiseta de entrenamiento de la selección, autografiada, que Colapinto llevó con orgullo durante su victoria en la Fórmula 2 en Imola, el 18 de mayo. Aquel día, el joven piloto también gestionó con el famoso productor musical Bizarrap el envío de un casco a Messi, consolidando aún más la conexión entre ambos. "Leo, muchísimas gracias por esta camiseta, me trajo muchísima suerte hoy. La voy a mandar a encuadrar", aseguró el corredor, desbordante de felicidad tras su triunfo.
Aníbal Colapinto, el padre de Franco, había anticipado que la amistad entre su hijo y Messi podría concretarse gracias a la intermediación de Bizarrap, quien se relaciona con ambos. En septiembre de 2024, Aníbal comentó sobre la posible reunión, afirmando que era un deseo compartido entre los dos deportistas. "Messi es el número 1, ¿a quién no le gustaría juntarse con él? Se van a juntar, en algún momento se van a juntar", indicó en una entrevista, mostrando su optimismo sobre el encuentro.
Un par de meses después, Colapinto rindió homenaje a la selección argentina con un casco especialmente diseñado para su participación en el Gran Premio de Qatar, donde se celebró la conquista del Mundial. Este casco destacaba los colores celeste y blanco, junto a imágenes de la Copa del Mundo y de Messi, en un tributo que simbolizaba la unión de dos disciplinas que, aunque diferentes, comparten la pasión y el esfuerzo por alcanzar la excelencia. En ese contexto, Franco había cerrado su primera temporada en la Fórmula 3 con dos victorias, lo que lo llevó a ser incorporado a la academia de Williams, un paso significativo en su carrera.
El año pasado, durante el Mundial de Clubes, Messi recibió otro obsequio de su compatriota, lo que demuestra que la admiración y el respeto entre ambos no solo se limita a un ámbito profesional, sino que también se extiende a una relación personal que se ha ido forjando a lo largo del tiempo. Este encuentro no solo marca un hito en la vida de Franco Colapinto, sino que también en la historia del deporte argentino, donde las líneas que separan diferentes disciplinas se desdibujan ante la grandeza de sus representantes.



