Lionel Messi, una figura emblemática del fútbol mundial, ha estado en el centro de atención desde sus inicios en el Barcelona, donde brilló durante 17 años. Sin embargo, a pesar de su estatus como uno de los mejores jugadores de la historia, un sector del periodismo español, particularmente vinculado al Real Madrid, muestra una resistencia notable para reconocer sus logros actuales, sobre todo en el contexto de su actuación en la Copa del Mundo en curso. Este fenómeno no es casual, sino que tiene raíces históricas profundas que merecen ser analizadas.

En un reciente análisis, el periodista David Bernabéu Reverter, del diario Sport, expone la razón detrás de esta actitud despectiva hacia Messi. Según su perspectiva, la herida infligida por el Barcelona durante la era dorada del club, que incluía a figuras como Xavi Hernández, Andrés Iniesta y Pep Guardiola, es tan significativa que algunos madridistas se niegan a aceptar la grandeza de Messi, incluso a sus 39 años. Este rechazo no solo se basa en preferencias deportivas, sino que se alimenta de un sentido de rivalidad que trasciende el campo de juego.

El análisis de Bernabéu Reverter toma como referencia el partido entre Argentina y Egipto, donde Messi desempeñó un papel crucial al marcar un gol y asistir en otro. La declaración del capitán egipcio, Mohamed Salah, quien reconoció la superioridad de Messi, sirve como un recordatorio del impacto que el argentino sigue teniendo en el fútbol global. Salah enfatizó que, a pesar de los esfuerzos de su equipo, Messi sigue estando "por encima de todos", subrayando la anomalia de que un jugador en la cúspide de su carrera a esta edad se convierta en la figura central de un Mundial.

La sorpresa que genera la actuación de Messi a su edad debería ser celebrada, pero, según Bernabéu Reverter, provoca una resistencia que se sustenta en viejas rencillas. “¿Quién podría haber imaginado que Messi a los 39 años sería el referente de este Mundial?”, se pregunta el periodista, sugiriendo que la negativa a reconocer sus logros proviene de un lugar de dolor y rivalidad profundamente arraigados en la cultura futbolística española.

El argumento de Bernabéu Reverter gira en torno a la idea de que el Barcelona de Messi dejó una huella imborrable en la identidad del madridismo, un hecho que, en su opinión, continúa repercutiendo en la percepción pública de Messi. Asegura que, por más títulos que el Real Madrid pueda ganar en el futuro, nunca podrán superar el impacto que tuvo aquel equipo catalán en su historia. “Ganarán 15 Champions más y no lo van a superar”, afirma con contundencia, marcando la trascendencia de esa rivalidad histórica.

Este análisis no solo resalta la figura de Messi, sino que también pone de manifiesto la polarización del periodismo deportivo en España. Un sector de la prensa, claramente alineado con el madridismo, parece estar comprometido en minimizar los logros de Messi en lugar de reconocer su brillante carrera. Esta tendencia a desprestigiar su figura refleja una resistencia al cambio y a la aceptación de que la grandeza de Messi es algo que trasciende las rivalidades deportivas y las preferencias personales.

En suma, la controversia en torno a la figura de Messi en el contexto del Mundial actual es un reflejo de las tensiones históricas entre dos de los clubes más grandes del mundo. La incapacidad de un sector del periodismo español para celebrar su grandeza no solo habla de la rivalidad entre el Barcelona y el Real Madrid, sino que también plantea preguntas sobre la objetividad y la ética en la cobertura deportiva. En un momento donde Messi continúa deslumbrando, es crucial que el periodismo reconozca y celebre su legado, más allá de las divisiones que puedan existir.